Archivo por meses: mayo 2013

La ovulación ¿nos hace mutantes?

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“Yo no me pinto ni cuando ovulo”, la frase me llegó de una página de Facebook. A mí tampoco me pasa. Ni me pinto, ni me dan brotes de fe. Debe ser que ovulo “raro”. Si en esos días me vuelvo un poco más loba, creo que ni se nota. Le he dado un repaso a las investigaciones sobre los efectos de la ovulación en el comportamiento de la mujer, y voy a ver si paso el test. Dice una de ellas que durante los días de ovulación llamas menos por teléfono a tu padre.  Otro estudio asegura que en esos días te haces, políticamente, más de izquierdas. Además, te parecen eróticos los cuadros de flores de Georgia 0´Keeffe y, si eres stripper, cuando el óvulo está listo para ser fecundado recibes más propinas. Todo esto ¿pasa? ¿nos volvemos mutantes cuando ovulamos? Sigue leyendo

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Mil mujeres atrapadas en Venus

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No es el título de una película de serie B. Estamos ante un retorcido caso de sexismo cósmico. En Venus, el planeta con la atmósfera más caliente del Sistema Solar, están atrapadas Cleopatra, Edith Piaf, la diva María Callas, Greta Garbo… Hay casi 1000 nombres femeninos que no pueden salir de Venus. Mil cráteres con nombre de mujeres fallecidas que han realizado contribuciones excepcionales o fundamentales en su campo —si tienen más de 20 km de diámetro— o nombres de pila femeninos comunes si su diámetro es menor. Así que también están atrapadas en el Lucero del alba Juana y Magdalena. Venus es un planeta entero con nombres de homínidas. Esto podría ser una buena noticia. Pero el dilema astronómico ante el que nos encontramos es que ahora no pueden salir de él. ¿Cómo se ha montado este jaleo?   Sigue leyendo

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Un beso es, científicamente, infidelidad

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“Ha sido solo un beso. ¿He sido infiel?”. Ante esta pregunta de una amiga, lo primero que viene a mi cabeza es la que probablemente sea la película más famosa sobre infidelidad, “Breve encuentro”, un clásico de los años cuarenta, dirigida por David Leen, en la que no hay un solo beso. Pero esto no vale como respuesta, así que recurro a una ciencia infalible para demostrarlo casi todo. Si la genética es capaz de cazar asesinos por un pelo, ¿podría detectar infidelidad en un beso?.  En mis pesquisas, descubro cómo años de investigación en ciencia puntera han llegado, por un atajo rentable, hasta laboratorios en los que el material de escrutinio es la “canita al aire”.  Hoy es posible hacer un test de ADN para señalar al infiel con el peso de la ciencia, a disposición de cualquiera, por un precio que oscila entre los 350 y los 400 euros.  Pero… ¿les basta un beso? Sigue leyendo

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