Archivo por meses: Junio 2013

Incubadoras cinematográficas: la primera película de un embrión

fecundación ovulo

 

Todo comienza con una célula grande, esférica e inmóvil ―un óvulo― que tiene un superpoder: la capacidad de ser fecundada por un espermatozoide. Cuando esto ocurre ¡eureka!, se forma un cigoto, un huevo. Unas treinta horas después, empieza a dividirse primero en dos, luego en cuatro, luego en ocho y así se inicia un plan: generar millones de células nuevas. El conflicto del guión está en que si las divisiones continuaran sin más, se obtendría un montón de células iguales que no se parecerían en nada a un organismo. Esta masa celular debe diferenciarse. Cada nueva estructura tiene que colocarse en su sitio para que, por ejemplo, los dedos crezcan en las manos y no en la espalda, y los ojos sean ojos. Esta película, obtenida en una incubadora cinematográfica, muestra el inicio de ese complejo proceso, los primeros cinco días del desarrollo de óvulos fecundados fotograma a fotograma. Con esta tecnología, como me explica la Dra. Cabello, directora del Laboratorio de Reproducción Humana Asistida de la Unidad de la Mujer de la clínica Ruber, se pueden ver hasta 72 embriones de 6 pacientes diferentes a la vez y en directo.

Las incubadoras inteligentes simulan las mismas condiciones de un útero materno. Temperatura, oscuridad, pH de la madre etc. Con una salvedad, llevan incorporada una cámara que registra el crecimiento del embrión. Si sigues todo el guión, es una peli de buenos y malos, obtenida con la última tecnología de selección embrionaria que de momento sólo se utiliza en algunas clínicas de reproducción asistida. La grabación permite saber cuál de ellos crece más ajustado a los parámetros que garantizan el éxito de la implantación del embrión y ha supuesto toda una revolución en fecundación in vitro.
La cámara filma cada proceso de su desarrollo y, según cómo se duplique, el tiempo que tarde en hacerlo y el consumo de oxígeno, se determina los que tienen más probabilidades de ser transferidos con éxito.
Además de afinar con el método, algo muy de agradecer cuando una mujer está deseando tener un hijo, ayuda en una de las metas propuestas por los centro de reproducción asistida hoy: transferir un solo embrión para evitar partos de mellizos o trillizos. Me explica la Dra. Cabello: “Fomentamos la transferencia como máximo de 2 embriones solon en casos determinados. Gracias a los estudios que se están realizando con el embryoscope, creo que en un futuro no muy lejano podremos tener toda una serie de marcadores no invasivos de la calidad embrionaria que nos permitirá la selección para la transferencia de aquellos embriones o embrión que tenga mayor potencial para implantar. Ojalá no tuviéramos el problema de la mala calidad embrionaria que tienen algunas pacientes, debidas a distintas causas, la más importante, la edad”.
Pero, además, son sumamente útiles en investigaciones que tratan de averiguar qué hace que cada célula se organice donde debe, cómo se multiplica un cigoto cuando goza de buena salud y, lo más difícil, conocer qué es exactamente lo que ocurre en el interior de un huevo humano en sus primeros días. Así, fotograma a fotograma, los científicos toman nota sobre uno de los procesos biológicos más complejos que existen.
Mi descubrimiento de esta tecnología llegó con esta foto de Eva, la primera niña escocesa que caba de nacer con el uso de esta tecnología en la clínica GCRM de Glasgow.

RS_BABY_EVA_2

La incubadora cinematográfica que utilizaron se llama Eeva, (Early Embryo Viability Assessment). En España fuimos pioneros en el uso de esta  tecnología. En 2010 nació el primer niño del mundo concebido con la ayuda de este nuevo método de selección embrionaria, inaugurado en el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Su incubadora cinematográfica se llama Embryoscope.  Al pequeño, que nació un 4 de junio, su madre lo presentó como «Juan, el deseado»

En la clínica Ruber actualmente trabajan con incubadores con las mismas características de temperatura, CO2 y O2, pero sin la cámara incorporada. “Tenemos previsto tener una cámara a partir de septiembre y participar en un estudio multicéntrico y así poder establecer parámetros de calidad  para lograr saber qué características morfo-cinéticas son las adecuadas a la hora de elegir los embriones a transferir o incluso el embrión único a transferir a igual calidad morfológica en el día en que se hace la selección. De todas formas, el uso de estas herramientas de momento no podrá substituir la experiencia de los profesionales de la Embriología que estamos trabajando, aunque sí facilitará nuestra labor y ampliará nuestros conocimientos. Os podéis imaginar lo satisfactorio que es nuestro trabajo, ya que el resultado de los embriones que hemos elegido para transferir al útero materno, después de evaluarlos cada día de su desarrollo (tras haber seleccionado previamente los espermatozoides y los óvulos que hemos microinyectado), es un niño sano que hará felices a sus papás”.

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El negocio del punto G

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Ginecólogos que cobran a sus clientas por localizar mediante ecografías el punto G, cirujanos plásticos que inyectan ácido hialurónico para hacerlo más grande, hipnosis para acceder a él vía sugestión, aplicaciones para móvil y, entre las ofertas exóticas, un experto en Kung Fu sexual que masajéa la Atlántida de la sexualidad femenina siguiendo los principios del Tao y por 200 euros. ¡Glup! El punto G repunta como un negocio floreciente. Sigue leyendo

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La mujer que regaló su mirada a Natércia

 

Natércia Luísa Lázaro

Natércia Luísa Lázaro

Detrás de la nueva mirada de Natércia Luísa Lázaro hay una mujer que regaló sus ojos, un excelente cirujano que la operó gratis, y un proyecto solidario con este eslogan: “Salvando una mirada”. Hay algunas razones para sentir orgullo patrio. Esta es de las mejores. España continuó en 2012 como la primera potencia del mundo en donación y trasplantes de órganos, pese a la difícil situación económica que sorteamos. Somos líderes mundiales desde hace 21 años. Para algunas personas que han perdido la visión, el trasplante de córnea es la única alternativa de recuperarla. Que sus miradas no se pierdan depende de la solidaridad última ― la última buena voluntad― de  aquellos que ya no necesitan sus ojos. Una de esas personas fue una mujer anónima que donó los suyos. Pero en el caso de Natércia Luísa Lázaro, hacía falta aún más que eso.  Sigue leyendo

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