Archivo por meses: septiembre 2013

Las muñecas muertas

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          Mide 15 cm, y la tallaron en algún momento hace entre 300 y 500 años. Es una pequeña muñeca muerta, de marfil, con órganos extraíbles y un útero grávido, con el feto unido a la placenta. Hoy la conservan con mimo en el Museo de Ciencias de la Salud de la Universidad de Alabama.  Forma parte de un linaje de maniquíes, populares cuando se sabía muy poco de cómo era el interior de una mujer. Un tiempo en el que los primeros exploradores del cuerpo humano abrían cadáveres robados para asomarse dentro.

Entre los años 1500 y 1800 los conocimientos anatómicos se basaban en aquellas disecciones. Lo que descubrían los fisiólogos lo dibujaban minuciosamente y lo recogían en libros y grabados que solo llegaban a las élites universitarias. Pero el interior del cuerpo humano era un asombroso para todos, y la gente sencilla acudía a circos y ferias para descubrir precisamente eso: asombros. En aquellas ferias se vendían publicaciones baratas con dibujos anatómicos y, también, maniquíes de marfil, estas pequeñas muñecas que se podían abrir para observar por primera vez dónde se coloca un corazón, cómo se acomoda un embrión en un útero materno, o de dónde parte el cordón umbilical, esa liana anatómica que le enlaza a la madre. Muchas veces se vendían en pareja, hombre y mujer embarazada.

Las “Venus Anatómicas”

Hay otras muñecas muertas. Esta es una impresionante “Venus anatómica”, de cera.

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Nacieron a finales del S.VIII en Italia. Eran modelos precisos que servían para que los estudiantes pudieran componer y descomponer cuerpos en una mesa de ensayo.  Sus modeladores italianos seguían dos principios clásicos: que las figuras tuvieran el máximo realismo anatómico posible, y que fueran hermosas. Defendía, incluso, que tuvieran carácter erótico, para así disimular el espanto de la muerte  y facilitar que los estudiantes se acercaran a ellas con agrado. Hay Venus Anatómicas de cera en muchos museos europeos. Las más extraordinarias (como la de la foto superior) están en La Specola (Florencia) 

En un museo de Barcelona, hoy cerrado al público, conservan esta venus anatómica, de cera, embarazada, con collar de perlas.

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Es del siglo XIX y procede del  Departamento de Anatomía de la Facultad de Medicina de Barcelona. Alfons Zarzoso, conservador del Museu d’Història de la Medicina de Catalunya me cuenta que pronto se podrá visitar (principios del 2014) en una exposición que tendrá lugar en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona.

Las  “Muñecas de médico” chinas: cuando la mujer no se tocaba.

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Son figuras de diagnóstico, extendidas entre las altas clases sociales chinas durante la dinastía Ming (1368-1644), y posteriormente hasta el S.XIX.

Las “Muñecas de médico” son pequeñas estatuillas que representa a una mujer desnuda, o casi desnuda. Pueden estar hechas de marfil, resina o piedras semipreciosas, y miden entre 10 y 25 cm. Servían para hacer diagnósticos cuando las mujeres tenían prohibido desnudarse delante de un médico, y mucho menos que las examinara. Estas pequeñas figuras se usaban para señalar al doctor el lugar exacto donde dolía. A veces era el marido quien describía los síntomas de la esposa indicando la enfermedad en la voluptuosa anatomía de marfil.

Las muñecas anatómicas representan el primer modelo científico —popular— de un interior humano, cuando se desconocía casi todo sobre él. Es como si hoy nos dieran un rompecabezas realista para componer en casa el centro de la Tierra, o el otro lado del Universo. Debió ser fascinante.

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¿Por qué dan ganas de comerse a un bebé?

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Esta reacción, la de querer comérselo aunque el bebé no sea tuyo, es una peculiaridad generalizada entre las homínidas. La razón está en el olor del recién nacido, que no es nada ingenuo: se trata —dicen expertos— de un arma biológica, infalible, que le sirve para garantizar que le quieras a raudales. El efecto que produce, según una nueva investigación, es similar al de comerse un solomillo después de tres meses a dieta.

Un equipo de investigadores acaba de desvelar cómo funciona este fenómeno natural: “El olfato es un lenguaje. Y las señales químicas —las palabras de ese lenguaje— que sirven de comunicación entre madre e hijo son de una enorme intensidad”, explica Johannes Frasnelli, uno de los investigadores del departamento de psicología de la Universidad de Montreal, donde han hecho este estudio.

El experimento lo realizaron con 15 mujeres que acababan de ser madres, y otras 15 que no lo habían sido nunca (funcionó en todas, aunque más en las madres). El “olor” lo recolectaron del pijamas de bebés dos días después de su nacimiento.

A todas ellas les escanearon el cerebro mientras olían “esencia de pijama”. Y lo que encontraron es que se activaba un circuito neurológico que realmente me interesa mucho: el que nos hace sentir placer.

Se trata del llamado sistema dopaminérgico. Este circuito de neuronas  —y aquí la relación entre los bebés y el solomillo— se activa, por ejemplo, cuando por fin comes después de pasar hambre. Es el circuito de la satisfacción después del deseo. El placer es una recompensa neurológica.

La dopamina es el neurotransmisor más importantes de este sistema. De un modo muy simple (que me perdonen los sabios) a más dopamina, más placer. Y, ¿qué hace que la dopamina aumente? Pues en diversos estudios han encontrado que la liberación de dopamina en las regiones límbicas del cerebro asciende con la comida, la bebida, el sexo y, claro, con los pijamas de bebé. En su lado oscuro, también se dispara con el consumo de cocaína, anfetaminas y otros psicoestimulantes.

El olor del bebé tiene poder antropológico. Para los investigadores, este resultado muestra que es una herramienta favorecida por la evolución, y que su efecto refuerza el vínculo madre-hijo, fundamental para la supervivencia del bebé en los primeros meses de vida.

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¿Quién inventó el himen?

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La Celestina (1499) “cosía virgos”, hoy, los cosen en clínicas de cirugía estética. Uno de los productos más vendidos en China por internet es un himen artificial. Y no solo los chinos lo compran. Se vende en todo el mundo. El himen, que no sirve para nada, que no demuestra nada, y que una mujer puede o no tener desde su nacimiento, es a estas horas, S.XXI, motivo de noticia en España porque Leticia Sabater ha “estrenado” uno.

El himen tiene un origen

Hasta que Andreas Vesalius (1514-1564) diseccionó a una monja, y el cadáver de una joven jorobada de diecisiete años, la existencia del himen era solo una probabilidad. Al fisiólogo belga le atribuyen el título de “padre de la anatomía moderna”, porque fue el primer médico que consideró tarea suya abrir cuerpos para estudiar sus fondos. Hasta entonces, era oficio de barberos sangradores. Sus hallazgos anatómicos fueron muchos, pero el del himen supuso el comienzo de una extravagante practica que ha llegado a nuestros días: comprobar anatómicamente la “virginidad” de una mujer.

El cuerpo de la chica jorobada fue robado del cementerio medieval de Pisa. Vesalius dijo de ella:

“Examino su útero porque espero que sea virgen, no es probable que alguien la haya querido nunca”.

La monja, a quien Vesalius describió como “una mujer de al menos 37 años”, había muerto de pleuresía. El cuerpo procedía del Hospital de Santa Maria la Nueva, de Florencia, donde Cosme de Medici, uno de los grandes renacentistas patronos de las artes y las ciencias, tenía suficiente influencia para ceder un cuerpo sin que nadie preguntara demasiado. Entonces se mercadeaba con cadáveres al anochecer, y se trasladaban en barca por el río Arno hasta Pisa.

Vesalius, que dibujaba al detalle todo lo que descubría, nunca lo hizo con el himen. Su fama como hombre de ciencia fue suficiente para garantizar la existencia del velo delator. Publicó su hallazgo algunos año después, en un libro sobre el uso del gingsen para combatir enfermedades venéreas. Después de Vesalius, se inicó una alterada discusión médica con el himen de cabecera. Helkiah Crooke fue uno de los más influyentes médicos en el debate.

Crooke declaraba que “el himen era la única prueba real de la virginidad” y en sus textos hacía referencia a la importancia de una prueba delirante para reconocerla:

Una mujer es virgen cuando su cuello puede ser rodeado por una cuerda que se extienda desde la punta de su nariz a la base del cráneo”.

Los signos para constatar la “virginidad” de la mujer se popularizaron antes de la localización anatómica del himen. Una leyenda medieval decía:

“Solo una mujer virgen podría atrapar un unicornio. Atraído por el aroma de su orina, la fiera criatura se tendería sobre su regazo”.

Lo cierto es que no sería honesto culpar a Andreas Vesalius del sinsentido de los test de virginidad, que han llegado a nuestros días.

 

500 MUJERES AL AÑOS SE RECONSTRUYEN EL HIMEN EN MADRID 

Un 80% son de etnia gitana o tienen como religión el islam. El 15%  prostitutas de lujo jóvenes que se reconstruyen el himen para aumentar su caché. Y algunas mujeres  (5%) para hacer realidad las fantasías sexuales de su pareja o cuando empiezan una nueva relación, a modo de juego erótico. La himenoplastia, reconstrucción del himen, cuesta entre 1000 y 3000 euros.

TEST DE VIRGINIDAD PARA ENTRAR EN EL INSTITUTO
En Agosto de 2013, el Ministerio de Educación de Indonesia anuncio que iba a implantar en una zona de la isla de Sumatra pruebas de virginidad a las estudiantes para su admisión en los institutos. Alegaban que se trataba de una medida para evitar “el sexo prematuro”.

“TODAS DE PIE CONTRA LA PARED, OS VAMOS A HACER LA PRUEBA…

… En esta mano tengo un palo y en esta una pluma; por las buenas o por las malas os vais a hacer la prueba”. Así relataba Salwa Hosseini, una joven de 20 años, egipcia, lo que ocurrió en las celdas a las detenidas en la plaza de Tahrir, en Egipto, durante la revolución de 2011. A punto de cumplirse un mes de la caída de Mubarak, los últimos del campamento de Tahrir fueron violentamente desalojados, golpeados y detenidos por la policía militar. Entre las casi 200 personas detenidas, diesiete eran mujeres. A  ellas les esperaba “el palo o la pluma”, para probar que su himen permanecía intacto. Amnistía Internacional denunció al gobierno egipcio por aquellas pruebas de virginidad. Egipto lo admitió y dijo que  fueron realizadas para refutar posibles reclamaciones de las mujeres de violaciones durante la detención. El “médico” que supuestamente fue el encargado de realizarlas fue absuelto en el único juicio interpuesto por una de las mujeres.

151 VÍRGENES EN INDIA

En 2009, organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres salieron a protestar en contra de una polémica “prueba de la virginidad” que se había realizado en los estados de Madhya Pradesh y Kerala. Denunciaron que 151 jóvenes habían sido sometidas al test antes de la celebración de su boda. Captura de pantalla 2013-09-19 a las 14.25.34

 

 

Referencia: Virgin, The untouched history, de Hanne Blank

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