El vello corporal cambia de sexo

dibulorena

 

“¡Qué poco femenina!”. Este fue el comentario de una amiga homínida cuando vio la foto de la bloguera Paloma Goñi, con sus axilas en flor.

Tener vello… ¿no es femenino?
Vello, más o menos glorioso, tenemos todas. Con Paloma Goñi de abanderada, una nueva corriente entre las homínidas apunta a lucirlo con orgullo. Del otro lado, la depilación masculina avanza enteros. Ya, el 66 % de los hombres españoles se ha depilado alguna vez. La zona más visitada es el pubis (el 33,6%), seguida del pecho (28,8%) y las axilas (27,1%). En la misma encuesta (de una marca comercial), un 22,2 % reconoció que se afeitaría el pubis “para que el tamaño de su pene pareciera mayor”. El vello, entonces, ¿está cambiando de sexo?

Para la mujer occidental, la tortura del depilado despuntó por coquetería: la moda del vestido de tirantes. Un anunció del año 1915, publicado en la revista Harper’s Bazaar, y dirigido a la alta sociedad norteamericana, mostraba a una joven con los brazos depilados y este aviso:

“La moda para el verano y el baile moderno se combinan para hacer necesaria la eliminación del molesto vello”

El vestido de tirantes arrasó, y el primer comerciante de polvos depilatorios se hizo rico. De ahí llegamos a nuestros días, y al asombro ante la foto de una mujer no depilada, como si la axila femenina escondiera un marciano.

La depilación masculina en nuestra cultura llegó más tarde, cuando Mark Simpson, en 1994 acuñó la palabra “metrosexual”.  Definía al “nuevo hombre” del siglo XXI, con David Beckham como pulcro gurú y, casi tatuado, un manual a seguir, que incluía el afeitado al detalle y la entronización de la piel de bebé.

A nadie se le escapa que la depilación no es moderna. En la prehistoria usaban navajas de hierro o de cobre para rasurarse. Los egipcios prohibieron a los sacerdotes entrar al templo si no estaban depilados, y las mujeres usaban ceras con azúcar, aceite y limón para retirar el vello corporal. Los gladiadores en el circo romano aceitaban sus músculos después de depilarlos.

Entonces, el vello corporal, ¿es masculino, femenino o neutro? Recurro a los expertos en explicar al humano, y me encuentro con la condena de que, antropológicamente, en las homínidas, el vello no es sexy, y en el hombre sí.

Los machos, de fábrica, tienen más vello que las mujeres, en más zonas del cuerpo y de mayor grosor. La responsable es esa hormona sexual más abundante en los varones, la testosterona. En la adolescencia, esa hormona inflama los rasgos que diferencian sexualmente a hombres de mujeres, y el vello corporal es uno de ellos. En todas las especies animales, estos rasgos diferenciadores sirven para facilitar la elección de una pareja de otro sexo solo con echar un vistazo. Y, así, el vello en el cuerpo resulta un carácter sexual masculino secundario, como la mayor cantidad de músculo, la mandíbula ancha o la voz grave. Esto explica que el macho velludo tenga su encanto y, por el contrario, que en la mujer resulte poco vistoso.

Sin embargo, este verano, la mayoría masculina depilada había tomado la arena de la playa. Las nuevas generaciones ya no consideran la depilación como territorio de chicas. Un estudio de una Clínica de estética de Londres (¡ojo, que se dedican a depilar!) asegura que cinco de cada diez mujeres eliminaría “sin dudar” el vello de los hombros y la espalda de sus parejas, seguido del pelo del pecho, antiestético para un 19 % de las encuestadas. Un 12 % también le depilaría las piernas.

Y entonces… ¿a las homínidas les resulta atractivo el hombre depilado?¿Hay alguna razón en el disco duro de nuestra especie que sirva para explicar lo bueno de ir sin pelo? ¿Se afeitaría Darwin?

El biólogo evolucionista Mark Pagel, de la Universidad de Reading, en Inglaterra, pensaba que si los humanos habíamos perdido pelo debía ser por algo, y encontró que tenía que ver con los piojos. Según el estudio de Pagel, tener menos vello impide que piojos y garrapatas campen a sus anchas. Menos pelo indicaba menos parásitos y, directamente, un individuo más sano, algo que le hace parecer, a ojos de los demás, más atractivo y, esto, para ambos sexos. Así, según la  teoría de Pagel, la tortura depilatoría podría no ser un mandato estético, sino un molesto instinto.

Conclusión: esta guerra por el vello corporal, la selección sexual la zanja con un empate.

 

 

 

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2 pensamientos en “El vello corporal cambia de sexo

  1. Daniel

    El vello creo que ofrecia mayor proteccón al hombre en la prehistoria; la mujer siempre tuvo más un papel de quedarse en casa, cueva u lo que sea.

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