Las muñecas muertas

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          Mide 15 cm, y la tallaron en algún momento hace entre 300 y 500 años. Es una pequeña muñeca muerta, de marfil, con órganos extraíbles y un útero grávido, con el feto unido a la placenta. Hoy la conservan con mimo en el Museo de Ciencias de la Salud de la Universidad de Alabama.  Forma parte de un linaje de maniquíes, populares cuando se sabía muy poco de cómo era el interior de una mujer. Un tiempo en el que los primeros exploradores del cuerpo humano abrían cadáveres robados para asomarse dentro.

Entre los años 1500 y 1800 los conocimientos anatómicos se basaban en aquellas disecciones. Lo que descubrían los fisiólogos lo dibujaban minuciosamente y lo recogían en libros y grabados que solo llegaban a las élites universitarias. Pero el interior del cuerpo humano era un asombroso para todos, y la gente sencilla acudía a circos y ferias para descubrir precisamente eso: asombros. En aquellas ferias se vendían publicaciones baratas con dibujos anatómicos y, también, maniquíes de marfil, estas pequeñas muñecas que se podían abrir para observar por primera vez dónde se coloca un corazón, cómo se acomoda un embrión en un útero materno, o de dónde parte el cordón umbilical, esa liana anatómica que le enlaza a la madre. Muchas veces se vendían en pareja, hombre y mujer embarazada.

Las “Venus Anatómicas”

Hay otras muñecas muertas. Esta es una impresionante “Venus anatómica”, de cera.

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Nacieron a finales del S.VIII en Italia. Eran modelos precisos que servían para que los estudiantes pudieran componer y descomponer cuerpos en una mesa de ensayo.  Sus modeladores italianos seguían dos principios clásicos: que las figuras tuvieran el máximo realismo anatómico posible, y que fueran hermosas. Defendía, incluso, que tuvieran carácter erótico, para así disimular el espanto de la muerte  y facilitar que los estudiantes se acercaran a ellas con agrado. Hay Venus Anatómicas de cera en muchos museos europeos. Las más extraordinarias (como la de la foto superior) están en La Specola (Florencia) 

En un museo de Barcelona, hoy cerrado al público, conservan esta venus anatómica, de cera, embarazada, con collar de perlas.

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Es del siglo XIX y procede del  Departamento de Anatomía de la Facultad de Medicina de Barcelona. Alfons Zarzoso, conservador del Museu d’Història de la Medicina de Catalunya me cuenta que pronto se podrá visitar (principios del 2014) en una exposición que tendrá lugar en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona.

Las  “Muñecas de médico” chinas: cuando la mujer no se tocaba.

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Son figuras de diagnóstico, extendidas entre las altas clases sociales chinas durante la dinastía Ming (1368-1644), y posteriormente hasta el S.XIX.

Las “Muñecas de médico” son pequeñas estatuillas que representa a una mujer desnuda, o casi desnuda. Pueden estar hechas de marfil, resina o piedras semipreciosas, y miden entre 10 y 25 cm. Servían para hacer diagnósticos cuando las mujeres tenían prohibido desnudarse delante de un médico, y mucho menos que las examinara. Estas pequeñas figuras se usaban para señalar al doctor el lugar exacto donde dolía. A veces era el marido quien describía los síntomas de la esposa indicando la enfermedad en la voluptuosa anatomía de marfil.

Las muñecas anatómicas representan el primer modelo científico —popular— de un interior humano, cuando se desconocía casi todo sobre él. Es como si hoy nos dieran un rompecabezas realista para componer en casa el centro de la Tierra, o el otro lado del Universo. Debió ser fascinante.

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