¿Cómo sabes que te quieren?

Minion claramente enamorado

Minion claramente enamorado

Hay quien dice que el amor se nota, y que con eso basta. Pero podríamos comprobarlo científicamente. Necesitas ponerle –al que desayuna contigo— unos electrodos en el cráneo, y tener un sofware en el ordenador que permita hacer una resonancia magnética cerebral .  Fíjate si, cuando te mira, se activa el área ventral tegmental del mesencéfalo. ¡Chupao!.

Esa zona del cerebro caracolea en los enamorados, o al menos es lo que encontraron en un estudio neuroquímicos de la Universidad de Stony Brook, Nueva York. Investigaron parejas que llevaban casadas un promedio de 21,4 años —superhéroes—, y  concluyeron que “el amor eterno es posible” y que el mesoencéfalo lo deja claro.

Si no tienes un escáner cerebral a mano, y sí un laboratorio en la cocina, puedes sacar una muestra de sangre (en un descuido) y hacerle un análisis hormonal para medir sus niveles de dopamina y oxitocina mientras se relame después del cruasán.

Según la hormona que titile habrá una emoción u otra. Si hay sobras de dopamina, es que más o menos te ve como una onza de chocolate (deseo y atracción). Si lo que abunda es la oxitocina, ¡eso es amor!

La oxitocina es la “hormona monógama”, la que los expertos vinculan con las ganas de “estrechar lazos” con el otro. Y ¡ojo!, si hay vasopresina desatada, ve buscando ramas para un nido.

Esta prueba, también científica, es más fácil. Mira si tiene las pupilas dilatadas, si su frecuencia cardiaca aumenta cuando te mira, si come poco y, muy importante, si disminuyen sus contracciones estomacales, vamos, si hace mal la digestión. Todo ello, aunque parezca que está enfermo, son síntoma físicos del amor, emoción que altera el sistema simpático y, a partir de ahí, lo de las pupilas de lobo, el estómago encogido y las malas digestiones.

Lo que no dicen todos estos estudios sobre la biología del amor es que actividad en esas áreas del cerebro, esas hormonas y las contracciones estomacales también se producen si montas en bici o te compras un sombrero. Las mismas valen para casi todo.

Nunca me había hecho antes esta pregunta —¿cómo sé si me quiere?— hasta que he leído la carta de Richard Dawkins, el incisivo etólogo, teórico evolutivo y divulgador británico, a su hija de 15 años, incluida en su libro El capellán del diablo. Dawkins le dice a Juliet que en el amor también hay que actuar con actitud científica, y que no basta con que lo sientas para concluir que es cierto.
Fragmento de la carta:
“…. A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como “mi mujer me ama”. Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia. A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada.
Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella ni siquiera las conoce. Esta clase de personas tiene la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas. Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una “corazonada” acerca de una idea que, de momento, sólo “le parece” acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede ser razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias”.

Así pues, según Dawkins, para estar seguro hay que “sumar” —no dice nada de restar— “fragmentos de evidencias ”.

Después de este repaso a los síntomas del amor, esta mañana, en el desayuno, pregunté: “¿Por qué sabes que te quiero?”. Y esta ha sido su respuesta: “ Anda, cómete tú el último cruasán”. ¿Sumo? ¿o resto?

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

6 pensamientos en “¿Cómo sabes que te quieren?

  1. Sandra

    Hay muchos tipos de amor como para comprobarlo científicamente y con niveles de dopamina. El enamoramiento y el amor no son lo mismo, y eso no se puede demostrar con ningún análisis químico. En fin, siempre lo mismo.

    Responder
    1. Robert

      Hola Sandra,

      Para tu información: El enamoramiento se demuestra midiendo los niveles de Feniletilamina. Además el enamoramiento es un proceso puramente químico y sin ello no se puede estar “enamorado”. Para más información consulte los estudios de Donald F. Klein y Michael R. Liebowitz.

      Responder
  2. CARLA

    Hola!
    Me llamo Carla Chaverri y soy estudiante de periodismo. Estoy de acuerdo contigo en esta entrada y también creo que hay muchos tipos de amor y de enamoramiento. Yo, que no creo en el amor, siempre he sido partidaria de que el amor son procesos químicos que responden a estímulos exteriores.
    Me iré pasando por aquí.

    Un saludo

    Responder
  3. Pingback: ¿Cómo sabes que te quieren?

  4. ivonne

    Fascinante.

    El fragmento de Dawkins a su hija me gusto mucho, aunque sea científico, esto me sonó totalmente romántico: “Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia”

    Estoy de acuerdo con que se necesita de evidencia para saber si te alguien te quiere o no, creo que las cuestiones químicas son importantes y aunque no sé mucho de ello, quiero enfatizar que nuestra complejidad social hace más difícil medir o saber si se está enamorado o existe amor.

    Saludos y a disfrutar de las noblezas de la vida como el AMOR

    Responder
  5. Dotfanny

    Yo no creo mucho en el amor como lo cuentan, de hecho hasta hace un par de años yo era inmune a todo lo dicho sobre el amor de pareja. Tengo pocos deseos (hasta los puedo contar) de mantener una relación coital, no he disfrutado del poco sexo en el que he participado, tengo problemas con los fluidos corporales y las enfermedades, en fin un lío del que todo mundo se siente libre de diagnosticar (que si soy esquizoide, que si debo ver a un sexólogo, psicólogo, psiquiatra). Debo admitir que ninguno en su “hegemonía cultural” médica o social me ha sorprendido ni me ha dicho nada que me parezca relevante o pertinente (me considero crítica y altamente reflexiva) y aunque puede que yo sí esté fuera del común denominador debo admitir que eso cambió hace unos años.

    Sólo una persona me mostró lo que para él es amor y de formas curiosas me invitó a participar en él, lo curioso es que es homosexual (y es que me ha caído como anillo al dedo por lo citado anteriormente) ya sé que a estas alturas seguro creen que sí estoy medio loca, pero cuando estoy con él soy muy feliz, no lo veo diario, pero dormimos juntos todos los fines de semana, él prepara el desayuno y yo la cena; comemos con sus padres (que saben que es homosexual) y solemos disfrutar bastante nuestra compañía. Me invitó a vivir juntos y hasta estoy considerando tener un bebé de él (aún platicamos sobre el tema, aunque dice que sus espermatozoides son mios ja ja ja) por técnicas alternativas; solemos tener nuestras diferencias, pero siempre llegamos a soluciones que se adaptan a los dos. Mucha gente dirá que lo nuestro es amistad, pero no he conocido a nadie que tenga un vínculo como el nuestro, él no busca satisfacer sus necesidades fisiológicas conmigo ni yo con él, incluso no sé porque él me ama (aunque sé que me ama, no como erotomanía) y me lo demuestra todo el tiempo que estamos juntos, como que me sirve el desayuno, pone la serie que tanto odia pero que sabe que me encanta, etc., yo también sé porque lo amo… porque así lo decido a cada hora y cada día y porque no encuentro mayor serenidad y felicidad (no de la loca y desbordantes) cuando estoy a su lado, aunque odio la música que escucha. No sé, a mí me ha funcionado muy bien, sólo lo quería decir. Y aunque él tiene novio, la verdad no me interesa (hasta me cae bien), porque yo tomo de él lo que a mí me hace feliz, como su forma de ver la vida, que va desde elegir el desayuno hasta platicar de cómo nos vamos a enterrar si es que uno muere antes que el otro. A mí, me parece eso perfecto. XD

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


tres + 3 =