¿Caminas como un hombre?

Escultura de Tom Corbin. Woman Walking Tall

 

Me coloco delante de un espejo y avanzo rápido. Parece que voy a cazar un mamut.

—”Caminas como un hombre”
—“¿Como un hombre?”, pregunto. “Y ¿cómo caminan las mujeres?”.
Él sonríe y susurra un verso de Carranza (el colombiano). “Tú, mi amor, que caminas como un beso, andando vas por entre mis palabras”.

Desde que mantuve esa conversación, me fijo en las mujeres cuando caminan y descubro que unas se cimbrean y otras no. Busco razones  y me encuentro con una pieza anatómica que algunas homínidas manejan como peonzas, y otras ni sospechan que se mueve: la cadera, claro.

Este vídeo, de un importante centro que estudia locomoción, muestra  los andares de mujeres y hombres.  Es realmente curioso.

Los de Biomotionlab, que estudian el movimiento humano, establecen estas diferencias chico/chica al caminar:

  • Los hombres que tienen un paso marcadamente más masculino son los que tienen los hombros más anchos en relación a las caderas. En las mujeres, justo al revés. Las que caminan con ligereza son las que tienen las caderas más grandes en relación con los hombros.
  • Los hombres realizan al caminar un balanceo lateral del cuerpo, las mujeres no.
  • La cadera en el hombre se mueve arriba y abajo, y las piernas van más separadas. En la mujer, la cadera se balancea y las piernas se juntan.
  • La posición de los codos se acerca o aleja si eres hombre o mujer. Los hombres tienden a separar los codos del cuerpo, mientras que las mujeres los acercan. En general, el hombre ocupa mucho más espacio al caminar.

El fémur y los bebés
En la pubertada, la pelvis femenina sufre una interesante metamorfosis encaminada a que el bebé se abra paso cuando nace. La cadera se ensancha y el pubis se dilata y se comba. Esto hace que los fémures de chica se arqueen, y dicen los fisiólogos que esta posición exige un movimiento ondulatorio al caminar. Yo debo tener el fémur anclado.

La pelvis sexy

La siguiente explicación al campaneo femenino es antropológica. La mujer, dicen, mueve la cadera al caminar porque resulta atractivo sexualmente. El movimiento pélvico recuerda a los realizados durante la copula para acompasar ritmos con el hombre. Y de ahí que ver a una mujer mover la pelvis arriba y abajo, despierte la llamada de la selva. Interesante este vídeo con “robots” de lata.

Andar como sirenas
Pero tengo que decir que he encontrado una buena razón para hacer un curso de hip-hop, aunque tiene que ver con las ballenas, que me encantan. Las primeras ballenas tenían cuatro patas, y no se sabía muy bien cómo aprendieron a nadar. El fósil más completo descrito es de una especie llamada Georgiacetus vogtlensis. Tenía unas extremidades traseras muy largas que empleaba para propulsarse. Y está es la clave descubierta: ondular el cuerpo en la región de la cadera fue el factor decisivo en la evolución de la especie para poder nadar. Definitivo. Me apunto al hip-hop: mover las caderas para una homínida —permítanme fantasear—es una huella ancestral, el recuerdo de un tiempo en que fuimos sirenas.

Esta es una Georgiacetus vogtlensis.

764px-Georgiacetus_BW

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