Archivo por meses: febrero 2014

El ‘Adonis’ robot existe. ¿Cómo pude olvidar a Jude Law?

 

Robby el famoso robot de 'Planeta Prohibido', haciendo de príncipe con Anne Francis

Robby el famoso robot de ‘Planeta Prohibido’, haciendo de príncipe con Anne Francis

Mis cibernéticas disculpas. En mi último post, me mostré a la espera del Adán cibernético, una creación masculina, artificial y sofisticada que enamorara homínidas. Tras el post, me han llovido mensajes avisándome de que mi desconocimiento sobre robots es para echarse a llorar. Uno de los ciborgs que olvidé fue nada menos que a Jude Law, en su interpretación de Gigolo Joe. Y, desde luego, imperdonable que no llegaran a mi tecla las relaciones con robots que exploró Isaac Asimov. Estos son alguno de los hombres-máquina que olvidé.

Jude Law, una máquina de placer

judeloveSu papel es posiblemente lo mejor de A.I Inteligencia Artificial, película de Steven Spielberg. Gigolo Joe es un robot, una máquina especializada en proporcionar placer a las mujeres en un futuro horrible en el que la libido está tan en ruinas como el planeta.

Resucitar a un novio, en Black Mirror

Black Mirror es una serie de televisión británica creada por Charlie Brooker. El primer capítulo de la segunda temporada cuenta la resurrección robótica en la que se enreda Martha (Hayley Atwell). Su novio –el de carne y hueso— muere en un accidente de tráfico y, aunque al principio ella duda, cuando sabe que está embarazada decide reanimarle gracias a un software que, utilizando la información vertida en redes sociales, los vídeos y grabaciones de todo tipo almacenadas en internet, recrea la personalidad de su pareja al detalle. Llega a hacerse corpóreo, con algún lunar de menos que el novio original. La cosa acaba fatal.

 

Data (Star Trek) que también es dorado, aunque menos que C-3PO

Tiene relaciones con varias mujeres (un chip emocional le permite tener sentimientos). Y su gran amor es la teniente Tasha Yar. Ella es lo más cercano a una relación duradera en la vida de Data. En un capítulo (The Naked Now) un virus informático hace que ambos pierdan sus inhibiciones, e incluso tienen un encuentro sexual.  Después de su muerte, Tasha le deja un mensaje de despedida que Data conserva entre sus grandes tesoros. Data ha sido un auténtico sex symbol, y recibe cartas románticas de fans de carne y hueso.

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R.Jander, de la novela de Asimov Los robots del amanecer.

En el mundo del que viene Gladia Solaria las relaciones sexuales son un trámite pesadísimo para procrear. Cuando llega a Aurora, un mundo nuevo para ella, las cosas cambian. El sexo en Aurora tiene mucha más gracia. Allí conoce a Jander Panell, un robot en el que va a probar sus diseños (ella es estilista de robots). Gladia comprueba que Jander posee hasta el más mínimo detalle de la anatomía masculina. Con Jander Panell, Gladia siente su primer orgasmo, se enamora y le toma, simbólicamente, como su marido.

 

Los tiernos humanoides de Björk

Inmaculadamente blancos, mecánicos y sensibles. Así son los miembros de la pareja de androide y ginoide que participan en la tierna escena de este vídeo de Björk para su canción “All is Full of Love”.

 

Malkovich en Fabricando al hombre perfecto.

MPW-39540Es una película de 1987, dirigida por Susan Seidelman, con John Malkovich como robot teñido de rubio. Cuenta cómo Frankie Stone, una asesora de imagen de personajes famosos, seduce a un robot. Frankie recibe la oferta de idear la campaña de Ulises, un androide de última generación, diseñado para realizar viajes espaciales. A partir de ahí, lo que explora la película es la posibilidad de las relaciones amorosas humana-robot.

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¿Sueñan los hombres con mujeres mecánicas? Este es el pasado de ‘Her’

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¿Te enamorarías de un software?

No –contesta mi pareja sin dudar– en todo caso de un hardware, que se puede tocar”.

Samantha es servil, cariñosa, complaciente y entregada. Y no es el primer programa de inteligencia artificial con estas características que enamora a un hombre en la ficción. Para descubrirla hay que ver Her, la película dirigida por Spike Jonze que se estrena mañana en España. El argumento, por si a alguien aún no le ha llegado, es la historia de amor entre un hombre y un sistema operativo inteligente, sin cuerpo, pero con la voz de Scarlett Johanson.

Situada en un futuro cercano, Theodore Twombly (Phoenix), que acaba de divorciarse y está echo polvo, se instala en el ordenador un súper sistema operativo para que le ayude a organizar su vida, enviar mails, repasar su trabajo etc. Y ella es Samantha.

Los que no somos Joaquin Phoenix, tenemos una Samantha más de andar por casa. Siri, la voz de Appel, con la que liga Raj Koothrapalli en The Big Bang Theory. Aunque entre Samantha y Siri hay una rara distancia —me cuesta explicar en qué tipo de realidades se mueven una y otra— ambas comparten ancestros comunes. La capacidad de Siri para comunicarse contigo es el resultado de décadas de experimentación con programas de lenguaje e inteligencia artificial.

La pionera, desarrollada en el año 1966, se llamó ELIZA. Un profesor del MIT, Joseph Weizenbaum, creó entonces un “chatbot” con carácter femenino, que imitaba a una psicoterapeuta. ELIZA era un programa muy básico, solo unos pocos cientos de lineas de código. Sin embargo, muchos de los que hablaron con ELIZA estaban convencidos de que les respondía una humana. En algunos casos, la gente pedía hablar con ELIZA “en privado”, algunos lo hacían durante horas, y contaban que habían tenido una magnífica experiencia terapéutica. Varios confesaron sentir “algo especial” por ella.

Desde entonces se describió el llamado “efecto ELIZA”, que consiste en la tendencia inconsciente de ver en los ordenadores cualidades humanas, por ejemplo, creer que la máquina de tabaco es amable cuando te da la gracias.

Este es uno de los modelos de conversación que podían mantenerse con ELIZA:

HUMANO: Mi novio me hizo venir aquí.

ELIZA: ¿Su novio le hizo venir aquí?

Humano: Dice que estoy deprimida la mayor parte del tiempo.

ELIZA: Siento oír que usted está deprimida.

Humano: Es verdad. Soy infeliz.

ELIZA: ¿Cree que hablar conmigo le ayudará a no ser infeliz?

Tanto ELIZA como Samantha, para los expertos en inteligencia artificial son bots conversacionales (chatbots). Se ha producido un gran avance desde el nacimiento de ELIZA, sin embargo, ninguno de los nuevos ha logrado, hasta hoy, superar el conocido como Test de Turing, es decir, pasar completamente por humano. Algunos han estado a punto, como Eugene Goostman, un bot con el que puedes charlar, que tiene la personalidad de un adolescente.

La prostituta y el unicornio

En 2007, programadores rusos introdujeron en sitos web de chat a CyberLober. Enviaba mensajes ofreciendo relaciones sexuales. Con su capacidad robótica, en pocos minutos conseguía toda la información personal que necesitaba, y su objetivo, lejos de vivir una noche loca, era dirigir a los incautos a sitios web donde contagiaba virus/malware que te fundían el sistema.

A veces estos bots han tenido fracasos enternecedores. El que más me gusta es el de Cleverbot. En una prueba, le dejaron a solas con otro bot, a ver qué hablaban entre ellos. La cosa derivó tanto que Cleverbot se hizo un lío y acabó confesando esto: “No soy un robot. Soy un unicornio”.

Her, el título de la película que se estrena el viernes, es un nombre que alude a EliZA Doolittle, la protagonista principal de la obra de George Bernad Shaw, escrita en 1913, Pigmalion. Inspirado en el mito del artista que crea una escultura tan realista que se enamora de ella. Es recurrente la fantasía de robots que enamoran a hombres a lo largo de la historia, como Samantha, casi siempre dulces y abnegadas.

Hay otra idea recurrente: la robot maligna. Esta llegó sobre todo en el XIX, cuando no existía la perfección femenina sin maldad. Ahí está El hombre de arena, de E.T.A. Hoffmann donde Olimpia se la juega al protagonista, y la inquietante Maria, en Metrópolis, del director alemán Fritz Lang, probablemente la primera villana robótica de la pantalla grande. Hay contadas revanchas femeninas. Una de ellas es la novela de Ira Levin, Las mujeres de Stepford.

Las robots perfectas de Stepford: “Educadas, refinadas y asesinas”

Es una novela satírica y de suspense escrita en 1972. En los 70 estaba en pleno auge la liberación femenina y nacía ese miedo raro de los hombres a que ellas dirigieran su vida. A Levin se le ocurrió contar la historia de Joanna Eberhart, una fotógrafa que comienza a sospechar que las amas de casarevenge-of-the-stepford-wives-www.stepfordwife.com dulces, perfectas y sumisas de su nueva vecindad en un idílico Connecticut pueden ser robots creados por sus maridos.

Levin trataba de mofarse del sueño masculino de recrear mujeres a las que podían dominar pero, para sus desvelos, tenían un no-corazón de lo más perverso. La novela se ha llevado dos veces al cine, pero el que más me gusta es este cártel (a la izda.) que realizaron en su versión para la tele.

Casi un siglo antes, el que más desbarró a la hora de imaginar mujeres robots fue Auguste Villiers de l´Isle Adames, autor, en 1886, de La Eva futura. Su propuesta era crear una mujer perfecta, porque la de carne y hueso le parecía simple y vana.

En la novela, Hadalay (que, por cierto, inspiró una canción de Radio Futura, La ley del desierto) es una mujer artificial creada a imagen y semejanza de otra mujer, bella pero boba. Hadaly se alimenta de electricidad y se lubrica con aceite de rosas, y el objetivo de su creador es que sea lo que la mujer real no es: inteligente. T.A. Edison, el brujo de Menlo Park, creador en la novela de Hadalay, anuncia a los hombres el nacimiento de la mujer ideal, y les invita a desechar para siempre a la embustera y voluble mujer real.

La ficción está llena de robots de sexo femenino, ginoides, que encandilaron a los hombres. Sin embargo, no conozco mujeres enamoradas de robots.

¿Para cuándo el Adán cibernético?

A la espera del software libre con voz masculina que enamore a las homínidas, a día de hoy tenemos, por ejemplo, a HAL 9000, el inteligentísimo súper ordenador que controla el sistema vital de Discovery, la nave de 2001 Un odisea en el espacio. Pero HAL está ocupado en cosas demasiado importantes, nada de ordenar papeles, que es la tarea de Samantha, así que no parece tener tiempo para hacerle un guiño a nadie, así le va. También tenemos, como modelo robótico masculino, a C-3PO, un tipo flaco e ideal si te van los dorados.

En fin, el Adán cibernético me falta.

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El mapa del amor para mujeres ‘Preciosas’

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La Carte de Tendre se encuentra en la novela “Clélie, histoire romaine”, escrita por Madeline de Scudéry en 1654.

Para poder leer este Mapa del Amor para mujeres hay que recuperar la inocencia, y no sé si estamos a tiempo. Se puede viajar por río, o cruzar aldeas y colinas hasta llegar al Amor, que recibe el nombre de Tierra Desconocida, y está al Norte.

Se llama Tierra Desconocida porque, en este mapa, el Amor puede ser de cualquier manera: Amor a uno, o mil hombres. Amor a otra, o mil mujeres. Amor a un único hombre para siempre… Da igual. Su autora lo dibujó hace casi cuatrocientos años, y lo hizo con mimo, pensando en que sirviera para el modelo que elijas.

Antes de iniciar el viaje, hay que saber que el mapa lo dibujó una mujer francesa del S.XVII. Y que es uno de los primeros ejemplos de lo que se llamó cartografía sentimental. La bella Carta de Tendre es el resultado de la imaginación sumamente refinada de Madeline de Scudéry (1607-1701) cuyo salón era muy frecuentado los sábados en aquel París donde la élite social se reunía y discutía de literatura, política y poesía.

Scudéry formó parte de un grupo literario que recibió el nombre de Las preciosas, muchas veces señalado como precursor del feminismo. Eran mujeres que se ilustraban en secreto, porque en aquel tiempo el conocimiento estaba prohibido a las homínidas.

Sobre el amor, Las preciosas fueron las primeras en entenderlo como algo en lo que la mujer también podía decidir. Pensando en ello, Scúdery dibujó en su mapa las aldeas, ríos y colinas dónde había que detenerse para el viaje.

Scudéry escribió voluminosas novelas galantes, entre ellas Artamène ou le Grand Cyrus (1649-1653), la novela más larga de la literatura francesa y Clélie, histoire romaine (1654-1660),  dónde se encuentra la Carte de Tendre.

El viaje por el Mapa del Amor se inicia al Sur, en un lugar llamado Nueva Amistad.  De ahí, a pie, con un nuevo amigo, es posible llegar a Gran Espíritu, donde generalmente comienza la estima por el otro. En el comienzo del viaje hay que visitar todo lo que arropa el amor. Para Scudery y Las preciosas, esos adornos llevan estos nombres: Bonitos Versos, Nota Galante y Nota Dulce, fundamentales en aquellos tiempos en los que una carta de amor se escribía despacio y con tantos caracteres como soportara la pluma.

Enseguida, y para poder seguir avanzando, hay que cruzar Sinceridad, Gran Corazón, Generosidad, Respeto y Bondad, que son todos ellos vecinos de Ternura. Sin pasar por Bondad, no es posible seguir avanzando.

En esta frontera, el mapa ofrece volver a empezar.

Dice Scudéry  que, en este punto, justo cuando se divisa El Mar de los Peligros: “Si es preciso, Señora, y si le place, es posible volver a Nueva Amistad e iniciar el camino, con otro amor, hasta Ternura”.

El mapa ofrece una ruta distinta. Desde Nueva Amistad, es posible ir a Complacencia y, enseguida, a una aldea cuyo nombre es Pequeños Cuidados. Vecina de Asiduidad de la que Scudéry dice: “Este lugar está en el mapa para hacer entender que los pequeños cuidados no bastan solo algunos días, si no que han de ser asiduos”.

Si nada se interpone en el camino, y dejas a un lado las rocas de Orgullo, el mar de la Enemistad y el Lago de la Indiferencia, por río o trazando pequeños caminos, tendrás que cruza el Mar de los Peligros y habrás llegado al Amor. Siempre, en todo momento, es posible volver a empezar.

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