Archivo por meses: marzo 2014

El primer anuncio con mujer desnuda

tabacomujer

¿Quién tiró la primera piedra? ¿A quién se le ocurrió, por primera vez, que utilizar la imagen de una mujer desnuda asociada a un producto haría que las ventas se incrementaran? El Big Bang de un auténtico nuevo universo en el cosmos del marketing tuvo lugar hace exactamente 143 años, casi siglo y medio. El epicentro del estallido fue EE.UU y una marca de tabaco, Pearl. Las cajetillas que sacaron a la venta en el año 1871 llevaban en el paquete una recreación de la bella Venus de Milo. Estas cajetillas ahora son objeto de culto entre coleccionistas.

Antes que Pearl, otra marca de tabaco había dado los primeros pasos en el uso de la imagen de mujeres como reclamo. En 1885, W.Duke & Sons incluían en sus cajetillas cartas coleccionables con dibujos de pajaritos, fotos de banderas, de héroes de su Guerra Civil y, además, lanzó una colección de cartas con fotografías de actrices en poses sexy.

cartasmujeres

W. Duke & Sons fue la única gran marca de tabaco que le dio su oportunidad a la entonces aún imperfecta máquina de enrollar cigarros de Bonsac (hacía 120.000 cigarros en 10 horas y revolucionó la industria). Sin embargo, los analistas consideran que sus fotos de actrices hicieron de Duke líder entre las marcas de cigarros hasta 1890.

Perritos, bebés y escotes tienen fecha de caducidad en marketing

Casi un siglo y medio después del anuncio de Pearl, según un estudio de Advertising & Society Review, el 20% de los anuncios para internet se basan en contenido sexual, el 10% en TV. Sin embargo, en el universo del marketing se detecta que el sexo ya no vende tanto. La publicidad con chica sexy pierde enteros. Repele a algunos sectores, sobre todo entre las mujeres y otras veces distrae demasiado. El titán de la publicidad David Ogilvy advirtió en su libro Ogilvy on advertising:  “Algunos profesionales querrán atraer al cliente con imágenes de bebés, perritos y escotes. Hoy se trata de un error”.

 

 

 

 

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La felicidad es un trastorno mental. 11 puntos que lo demuestran.

Felicidad

 

Hoy, en la segunda edición de El día de la Felicidad, me vino a la cabeza esta frase de Andie MacDowell en Sexo, mentiras y cintas de vídeo: “Ser feliz no es tan bueno. La última vez que fui realmente feliz engordé siete kilos”. Además, recordé el irónico estudio de un psicólogo de la Universidad de Liverpool que explica por qué la felicidad reúne todas las condiciones para ser considerada un delirio transitorio.

“La felicidad es un trastorno mental” .

Se discutió en el Journal of Medical Ethics con este artículo: Propuesta para clasificar la felicidad como un trastorno psiquiátrico. El autor, catedrático de psicología de la Universidad de Liverpool, el profesor Richard Bentall, es famoso por sus amplias investigaciones sobre psicosis, delirios y alucinaciones. Bentall es conocido, además, por sus posturas antipsiquiátricas, y a menudo advierte sobre el abuso que se hace de los psicofármacos. Polémico con causa, Bentall encontró que la felicidad reúne todas las condiciones para que sea incluida en la ‘biblia’ de la psiquiatría, el manual diagnóstico y estadístico de las enfermedades mentales o DSM, y propuso que deberíamos dejar de llamarla “Felicidad” para referirnos a ella como Major Affective Disorder (MAD)-Pleasant Type. Así defendió su propuesta:

  • 1. La Felicidad es estadísticamente anormal.
  • 2. Se observa por un conjunto de síntomas reconocibles.
  • 3. Los síntomas más frecuencias son levantarse de buen humor por la mañana, tener buen apetito y una erotomanía (creer que todo el mundo te quiere) persistente.
  • 4. Refleja un funcionamiento anormal del sistema nervioso central.
  • 5. Las conductas más asociadas a la felicidad incluyen expresiones de la cara particulares, como la sonrisa, así como el comportamiento despreocupado, impulsivo e imprevisible.
  • 6. La felicidad es irracional. Cuando se padece, uno suele sobreestimar su control personal sobre la realidad, hasta el punto de llegar a pensar que los sucesos totalmente azarosos de la vida ocurren expresamente para beneficiarle a él.
  • 7. Los felices hacen una evaluación personal irreal de sus capacidades, y creen que los otros comparten esta opinión.
  • 8. Los individuos de las clases socioconómicas altas, generalmente manifiestan mayor felicidad, lo que refleja que están expuestos con más frecuencia a factores ambientales de riesgo.
  • 9. La gente feliz tiene dificultades para recuperar de su memoria a largo plazo sucesos negativos.
  • 10. No son imparciales cuando se comparan a sí mismos con otros.
  • 11. Se aprecia que la felicidad puede ser un trastorno pasajero, que revierte en pocos minutos, o crónico. Por lo que ha de considerarse en posteriores estudios la predisposición genética del individuo a padecerla.

En resumen, la felicidad reúne todos los factores para ser considerada un trastorno psiquiátrico, aunque no se puede dejar a un lado el hecho de que no es indeseable. Sin embargo, que algo sea “deseable o no” es una cuestión ética  y, por tanto, según el Profesor Bentall, científicamente irrelevante.

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888 hijos con 65 mujeres. ¡Esto es un padre!

moulay-ismail

Moula Ismail, padre de 888 hijos, fue el fundador de la dinastía Alauí, que actualmente reina en Marruecos.

A una media de 150 millones de espermatozoides por eyaculación, un solo hombre produce, en tres semanas, suficientes células sexuales para fecundar a todas las mujeres del planeta. Esto solo con una eyaculación al día. Al  sultán de marruecos Moulay Ismaíl  (1672-1727) le atribuían las leyendas 888 hijos naturales, y una investigacióna ha demostrado que es biológicamente posible, y que le bastaron para ello 32 años y 65 mujeres.

En el departamento de Antropología de la Universidad de Viena, en Austria, analizaron el método procreador de Moulay. El resultado del estudio es que necesitó 27 ajetreados años, desde los 18 a los 45, y que le habrían bastado 65 mujeres, muchas menos de las que había en su harén, para que la leyenda sea biológicamente posible.

Según documentos de la época, en 1704 Moulay, que entonces tenía 45 años, contaba con cuatro esposas oficiales y 500 concubinas vigiladas por eunucos, a las que estaba prohibida cualquier visita masculina. Los antropólogos tuvieron en cuenta otras variables importantes: Los tabúes sexuales propios de su religión, los periodos de ovulación, los índices de mortalidad en el nacimiento e incluso la posibilidad de que Moulay dedicara periodos más prolongados a una sola mujer. El resultado es que el Sultán se entregó a la causa entre 1 y 2 veces por día (1.45 para ser exactos) y que habrían bastado 65 mujeres para, en 32 años, sembrar el mundo con los 888 legendarios hijos que le atribuyen.

Pero al marroquí, como padre, no le llega a la suela de los zapatos a Genghis Khan. Un curioso estudio de genética de poblaciones publicado en 2003 y dirigido por el británico Chris Tyler-Smith, concluía que uno de cada 200 hombres vivos en Europa es descendiente del conquistador mongol, conocido por fundar en el siglo XIII el mayor imperio de la historia y, también, por su bárbaro impulso sexual.

Genghis Khan lideró la expansión de los nómadas centroasiáticos por medio mundo, lo que aprovechaba para quedarse con las mujeres que le apetecía de las zonas conquistadas. Así, generó un auténtico tsunami genético.

Los investigadores recogieron muestras de ADN de unos 2.000 hombres de Asia central. Y encontraron repetido un cromosoma “Y” muy singular, distinto al resto, presente en un 8% de los varones del continente, más de 16 millones en esa región del mundo. Como se trata de Asia, un continente con mucha, muchísima gente, eso querría decir que estamos hablando de un 0.5% de la población mundial. La conclusión es que todos esos hombres son descendientes de un solo varón que, según el estudio de las mutaciones acumuladas, vivió hace entre 700 y 1300 años. Genghis Khan reunía todas las papeletas.

¿Y quién es la mayor madre de la historia?

El máximo de hijos reconocido para una mujer es 69. La madre, una campesina rusa, esposa de Feodor Vassilyev, que vivió en el Siglo XVIII y que aún no ha sido superada como la madre con más hijos en el mundo. Esta mujer (cuyo nombre se desconoce) pasó gran parte de su vida embarazada. Tuvo 27 partos, todos múltiples. 6 partos de gemelos, 7 de trillizos y 4 de cuatrillizos.  Si hacemos cuentas por ocho meses de gestación (probablemente algunos duraron menos), esta mujer pasó 18 años embarazada, lo cual supone casi la totalidad de su vida fértil.

Si hoy buscamos felicitar a nuestro padre biológico, podríamos comprarle una corbata a Akenaton, faraón de Egipto, que tuvo 350 concubinas; Udayama, emperador de la India, con 16.000 mujeres a su disposición, o Montezuma, emperador de los aztecas que contaba con 4.000 mujeres.

 

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