Archivo por meses: mayo 2014

Tres mujeres “especiales” en la Selección Española de Ciencia

 

Margarita Salas, María Blasco y Celia Sánchez Ramos

Margarita Salas, María Blasco y Celia Sánchez Ramos

Cuando le pedí a Margarita Salas que se pusiera una camiseta de la Selección Española de Fútbol para la foto, se quitó la bata de laboratorio, se remangó la camisa beige de botones pequeñísimos, y me pidió que la sacáramos desde su mejor perfil, creo recordar que era el perfil derecho. Margarita Salas es un monumento vivo para las mujeres y hombres de ciencia en España. Y me sorprendió que alguien, que ha pasado toda una vida observando al miscroscopio las particularidades genéticas de un virus, fuera coqueta. No es solo condición femenina serlo, también José Luis Sanz, experto mundial en dinosaurios, me pidio para las fotos que, si era posible, no le sacáramos las orejas. Ambos, Salas y Sanz, forman parte de la primera Selección Española de Ciencia que hemos presentado hoy en QUO.

Tres mujeres forman parte de esta primera Selección Española de Ciencia, según los votos de un jurado formado por expertos. Margarita Salas, María A. Blasco y Celia Sánchez Ramos. “Los investigadores sois gente especial”, decía hoy un enorme comentarista deportivo que ha participado en el acto, José Ángel de la Casa, la inolvidable voz de TVE en aquella victoria de España ante Malta por 12 goles a 1. José Ángel repetía: “Los futbolistas y los científicos sois gente especial. Tenéis un don”. Estas tres mujeres lo tienen.

Margarita Salas (bioquímica, y hoy miembro de la Academia Nacional de las Ciencias de EEUU) estudió ciencia en una época en la que las mujeres tenían que pedir permiso a sus maridos si querían viajar fuera España. Siempre estuvo sola entre hombres.  “Se puede decir que investigar en aquella época en España era llorar, sobre todo si la que investigaba era una mujer”, dice.

En el año 1961 impulsó en España un grupo de trabajo en biología molecular que fue el germen de lo que hoy es el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. Entonces se crearon becas (las primeras en ciencia) para buscar otros miembros para su equipo. Margarita recuerda: “Todos los que se presentaron eran hombres. Desde 1968 a 1971 en el grupo solo hubo doctorandos hombres”. Las cosas fueron cambiando y, a día de hoy, el 60% del personal científico de su laboratorio está formado por mujeres.

El paisaje para María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ya tenía más colores cuando ella comenzó a investigar. Su trabajo se inició en la “cuna” tendida por Margarita Salas, el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa.

“Una pregunta recurrente para cualquier mujer profesional con éxito es si ha sufrido en alguna ocasión actitudes machistas ―escribe María Blasco en un artículo para  El Huffington Post― . En mi caso, la respuesta había sido siempre que no. Sin embargo, si me preguntaran ahora, desde que ocupo un puesto directivo importante, diría que sí. Hay un tipo de machismo que da la cara cuando una mujer alcanza una posición de poder. El motivo es simple: es entonces cuando algunos egos se revuelven ante la idea de que una mujer esté por encima de ellos en la toma de decisiones. Quizás es necesario que seamos sinceras y contemos con humildad lo que pasa, en primera persona, para así poder eliminar las barreras que impiden el progreso de las mujeres”. En el CNIO han creado la oficina WISE CNIO (Women In SciencE at CNIO), desde donde se promueve la carrera investigadora de las mujeres.

 

María Blasco investiga para alargar la juventud y “envejecer” el cáncer

María Blasco

María Blasco

María Blasco desarrolló un test genético que, por 450 euros, te dice cuánto vivirás. Cada uno que decida si se lo haría o no, pero el test que desarrolló es la herramienta científica más eficaz hoy para conocer nuestra edad biológica, es decir, para saber cómo de gastadas están las células de nuestro cuerpo, independientemente de la edad que ponga en el DNI.

Blasco maneja al dedillo el mejor biomarcador de envejecimiento disponible. Es una experta mundial en telómeros (la cola de cada cromosoma), que se desgasta a medida que las células se dividen y envejecen. Blasco buscó qué provoca ese desgaste, y desmadejó los secretos de una enzima, la telomerasa, que es en cada una de nuestras células la responsable del envejecimiento. Si la telomerasa flojea, el telómero se acorta, y la vida se hace más breve.

María Blasco sabe algo más, una paradoja que recuerda lo cerca que está la vida de la muerte. Resulta que la telomerasa es inmortal en las células cancerígenas. En los tumores, es como una condena: la telomerasa no se agota. Por eso el cáncer no muere. Así, en su trabajo diario, esta mujer se desvela por encontrar un mecanismo que haga desaparecer a la telomerasa en células cancerígenas y, al mismo tiempo, que se regenere en las células sanas. Quiere hacer envejecer al cáncer y, al mismo tiempo, rejuvenecer los telómeros de las células sanas para alargarnos la vida con más salud.

Margarita Salas: Los CSI le deben una.

Margarita Salas

Margarita Salas

Margarita ha pasado cada año de su larga vida como científica observado la naturaleza genética de un provechoso y simple virus. Es un virus bacteriófago (“un fago”, dice ella). La simpleza de su elegido le permitió averiguar cómo se duplicaba su ADN, y Margarita desarrolló entonces una herramienta para multiplicarlo en el laboratorio, como el milagro de los panes y los peces. Con su tecnología se pueden hacer millones de copias del material genético a partir de cantidades muy pequeñas. Puedes conseguir mucho ADN donde antes había poco, por ejemplo, en una pequeña muestra de sangre, semen, o de un mamut fósil.

Si en una investigación en criminalística encuentran una muestra muy pequeña de ADN, pueden amplificarla para así poder hacer múltiples pruebas. Su sistema para duplicar ADN se utiliza en laboratorios forenses de todo el mundo, que, claro, han tenido que pagar por ello. La patente de esta tecnología ha supuesto una magnífica rentabilidad para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Celia Sánchez Ramos descubrió cómo leer en los ojos mejor que nadie

Celia Sánchez Ramos

Celia Sánchez Ramos

Es doctora en Ciencias de la Visión en la Universidad Complutense de Madrid. Se dedica a proteger nuestros ojos, labor más que necesaria en esta era en la que los ojos miran más que nunca.

Pero lo que realmente encumbró a Celia fue que consiguió uno de esos premios gordos en ciencia. Celia ganó el Gran Premio Internacional de Invenciones de Ginebra. Se lo llevó entre un millar de invenciones de los científicos de 45 países que concurrían. Lo que inventó Celia es la mejor tecnología que existe a día de hoy para identificar a una persona por la huella de sus ojos, y no se nos escapa lo valorado que está este asunto cuando se trata de alta seguridad. El sistema de Celia busca la identidad del sujeto en el interior de las córneas y mejora otras técnicas biométricas anteriores como la huella dactilar y el análisis del iris.

Hoy, en su día a día, Celia investiga sobre los efectos de la luz en nuestros ojos. “Estamos expuestos a 6.000 horas de luz y eso es una barbaridad. A la luz natural se le han unido las ‘tablets’ y los móviles. Hacen daño y mi trabajo es buscar cómo protegernos”.

Hoy, durante la presentación de la Selección Española de Ciencia, María A. Blasco, se preguntaba  qué tienen en común los científicos y los futbolistas. Y ella misma respondía así: “Los científicos somos ambiciosos, somos competitivos y queremos ganar”. Los científicos “siempre” participan en competiciones internacionales en las que “muchas veces” los españoles ganan. “No ganamos en copas, pero sí en descubrimientos, y los descubrimientos son la promesa de un futuro mejor”. Apostemos por ello.

 

 

 

 

 

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Macarena, la primera actriz robot debuta hoy en Alicante

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Y bien, ella es Macarena, piloto de una aeronave que viaja por las colonias interestelares. Hoy viernes, a lo largo de la mañana, ella y decenas de robots actores saldrán a escena en la Nau de la Innovació de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Hoy, es el gran día de estreno.

Que no os engañe la sencilla redondez de plástico de Macarena, ni su larga peluca rizada “como la de una folclórica con pestañas de abanico, o una virgen andaluza” me dicen sus creadores de MAE (Museo de Arte Extemporáneo). Macarena es una genoide de acción, tiene un discurso inteligente, un enorme sentido del humor y es una de las máquinas más sofisticada que existen a día de hoy (y que me disculpe Macarena por llamarle máquina).

Macarena es actriz, y tiene un papel principal en una obra de teatro pionera en España. El título de la obra es Humanótica. Digo pionera porque Macarena —como el resto del elenco— es un robot emocional que, sin miedo a olvidar el papel, interpreta una historia con los dos ingredientes con más solera del teatro: la rebelión y el amor.

Macarena, piloto aeroespacial, rompe moldes

Hay dos razones por las que Macarena, a pesar de su aspecto de juguete simplón (y del collar de abuelita que le brilla en el pecho), me gusta. La primera es porque pertenece a una nueva estirpe de robots emocionales con un precio asequible. La segunda, porque cuando en MAE pensaron en los personajes para una obra de teatro con robots, la vieron a ella, una mujer con rizos y pendientes de madera que es piloto de una nave epacial y que está llena de experiencias gracias a una vida de acción sorteando galaxias. Cosieron su vestidos y escribieron sus diálogos para Humanótica sin perder esta perspectiva que me cuentan desde MAE:

“Queríamos que Macarena tuviera unas características que muchas veces echamos en falta en los personajes femeninos en el cine. Por eso le dimos al personaje una profesión de acción, un discurso inteligente y un gran sentido del humor. E hicimos que el protagonista masculino sintiese admiración y se enamorara de esta ginoide en igualdad de condiciones”. Y así es como Macarena rompe moldes como ginoide.

Esta es su frase final en la obra, dirigida a su enamorado, un guiño a Blade Runner:

Macarena: “La verdad… He visto cosas que no creerías. He visto naves de ataque en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos… momentos, los compartiré en el tiempo contigo… unidos, como lágrimas en la lluvia… Es hora de vivir!”, y así comienza su historia de amor, y cae el telón.

Macarena y los suyos aprenden según lo que les ocurra en la vida

Macarena es un AISoy1, un robot-mascota emocional, y esta característica es la que más la acerca al mundo de los seres vivos inteligentes. Debajo de su vestido morado de malla calada, lleva un pequeño, pero potente, ordenador, un conjunto de sensores e interfaces de entrada salida, y un sistema operativo basado en Linux. Todo ello permite a Macarena, y a los suyos, reconocer emociones, y expresarlas.

Percibe del exterior información de temperatura, orientación en 3d, inclinación, luz ambiental, tacto y fuerza. Y lleva una cámara integrada de 1Mpx con la que reconoce visualmente el entorno y a aquel que se le ponga delante. La información que recogen sus sensores, como si Macarena tuviera piel y cerebro,  la evalúa un software especializado, llamado AIROS, y la traduce en un respuesta emocional y en un estado de ánimo. Es decir, según lo que le ocurra a Macarena, ella expresará hasta 14 emociones diferentes, desde el orgullo a la admiración, pasando por el miedo, e incluso la sutileza de la esperanza. Estas emociones las muestra con distintos gestos, en el tono de la voz, y sobre todo se nota en su propio comportamiento.

No solo expresa emociones, también las aprende. Macarena, como todos los AlSoy1, son seres únicos, ya que aprenden según les vaya la vida. Dos AISoy1 separados al nacer serán muy diferentes el uno del otro, según como les hayan tratado, y lo que hayan aprendido.

Y cómo ha llegado Macarena a ser actriz

Pues es el primer resultado de una idea valiente. Un proyecto que nació en la cabeza del fundador de El Caleidoscopio y que lleva como título Programa tu obra. “En 2014 los robots se subirán al escenario”, dice su cartel. Y así, Macarena ha sido la primera robot en pisar las tablas.

Programa tu obra ha contado con Aisoy Robotics, un grupo de ocho emprendedores españoles con este principio, conseguir “una robótica social para todos”. Ellos han puesto los robots necesarios para que estudiantes y profesores de 28 centros educativos de 20 municipios de la Comunitat Valenciana y Murcia se empleen en llevar a robots a escena.

En cada centro educativo han aprendido a programar los AlSoy1, y han desarrollado una obra de teatro, con escenografía, guión y la dramaturgia que permiten actores bajitos de ojos redondos. En MAE, produjeron la obra Humanótica como material formativo para estos profesores, como un ejemplo práctico de lo que podrían hacer con sus estudiantes de secundaria, a los que había que enseñar cómo programar en SCRATCH.

Y hoy viernes, a lo largo de la mañana, decenas de robots actores saldrán a escena. Las obras de  los alumnos se están presentando en la Nau de la Innovació de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Estamos a punto de ver cómo nace una estrella. ¡Mucha mierda, Macarena!

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La menstruación entra en campaña. ¿Influye en nuestro voto?

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Ganar el voto de la mujer es una consigna hoy para todo aquel que haga política. Y, con este objetivo, el partido Liberal-Demócrata de Rusia presentó a la Duma una proposición de ley para que las mujeres trabajadoras tuvieran dos días de vacaciones al mes durante los días críticos del ciclo menstrual. Su propuesta no era nueva. Y tampoco es la única vía por la que, en estos días, la menstruación palpita entre las pulsiones políticas. Varios estudios científicos pugnan por dilucidar si los picos de ovulación afectan a la intención de voto de la mujer. ¿Votamos derecha o izquierda al compás de nuestras hormonas?

Días de “asuntos propios”

En algunos países asiáticos, el permiso laboral en los días de menstruación (Menstrual Leave) es un derecho legalmente establecido para las trabajadoras. La base de la ley tiene un peligroso filo. Y es que se nutre de la creencia de que las mujeres, si no descansan durante la regla, pueden tener problemas para tener hijos. El mito, que les viene de lejos, está impreso en su mente colectiva, y es lo que ha dado pie a considerar, política y socialmente, que la mujer tiene, esos días, que quedarse en casa. Así que, por un lado, está el beneficio de los días libres — porque es verdad que a menudo la regla duele— pero a cambio está el sangrado social, que no se cura, y que cataloga a la mujer solo como una futura madre, y no como una trabajadora eficiente.

En Japón existe el “permiso menstrual” desde poco después de la Segunda Guerra Mundial. Entonces, una avalancha de mujeres se incorporó a puestos de trabajo como minas y fábricas donde no había instalaciones sanitarias adecuadas. Así, la Ley de Normas Laborales de 1947 incorporó la seirikyuuka (permiso fisiológico), que permitía a la mujer tomarse unos días libres.

El año pasado, en Taiwan, una enmienda a la Ley 2013 de Igualdad de Género en el Empleo dio a las mujeres el derecho a tres días de permiso al año por la menstruación, que se sumaron a los 30 días de baja por enfermedad que pueden disfrutar todos los trabajadores. En Indonesia tienen dos días libres al mes y el hecho de que en muchas compañías se lo pusieran difícil para poder disfrutarlo motivó que una delegación de trabajadoras pidiera a los candidatos presidenciales que vigilara los abusos sobre el “menstrual leave”. En Corea del Sur, este derecho de las mujeres, que disfrutan desde el año 2001, se ve por los hombres como un caso de “discriminación positiva”.

¿Qué ocurrió con la propuesta rusa?

Pues el escozor se produjo porque el líder del partido, Mikhail Degtyaryov, argumentó así su propuesta. “El dolor fuerte induce a un incremento de la fatiga, reduce la memoria y la capacidad de trabajo y conduce a expresiones de malestar emocional, por lo tanto, científicos y ginecólogos sostienen que una menstruación difícil no es sólo un problema médico sino un problema social”. ¡Guau! Los subtítulos del argumento que dio Degtyaryov son afilados: hablan de que la mujer pierde su racionalidad cuando menstrúa. Y este, precisamente, es uno de los marchamos que nos han marcado a las homínidas dolorosamente.

La ovulación y la intención de voto

Este marchamo también está detrás de un auténtico tira y afloja científico que se sostiene en EE.UU. En 2012 la psicóloga social Kristina Durante, de la Universidad de San Antonio, Texas publicó un estudio que se convirtió en un auténtico polvorín. Concluía que las hormonas afectan al voto de la mujer dependiendo de si está soltera o casada. Sostenía que en la época fértil del mes, cuando los niveles de estrógeno están más altos, las solteras votaban más a Obama, que es más sexy, y las casadas a Romney, con un margen de diferencia de al menos un 20%. “Cuando las mujeres están ovulando, se sienten más sexy y por lo tanto más proclives a actitudes liberales en cuanto al aborto y el matrimonio homosexual. Las mujeres casadas tienen las mismas hormonas disparadas, pero tienden a adoptar actitudes opuestas”, declaró Durante.

El estudio apareció en la prensa de medio mundo y, aunque numerosos científicos se mostraron escépticos, el desbarre llevó a publicar titulares como este de el New York Time Magazine: “El voto femenino es difícil de predecir debido a la regla”.

Desde entonces, la influencia de los estrógenos en el voto femenino se coló en los laboratorios. En diciembre del año pasado se publicó el estudio más exhaustivo, y rompió el débil binomio regla-voto.

Christine R. Harris y Laura Mickes, de la Universidad de California, en San Diego, recogieron datos de 1.200 mujeres durante las elecciones presidenciales en EE.UU. Hicieron un seguimiento de su intención de voto, y de sus ciclos menstruales, y preguntaron sobre lo que realmente habían votado después de que las elecciones se produjeran. Las conclusiones de Harris y Mickes no dejaban lugar a duda, no había ninguna correlación entre la regla y Obama. “Las mujeres mantienen fija su intención de voto. No hay ninguna evidencia de que los cambios hormonales durante el ciclo menstrual influyan en sus ideas políticas o en sus creencias religiosas”. Este estudio, claro, no tuvo la repercusión del anterior.

Hoy, los partidos políticos pugnan por ganarse el voto de la mujer (numeroso y activo). Y, de hecho, hay campañas que se van al traste por resbalones machistas. Pero si estos resbalones se producen es porque aún hay mitos sobre la mujer enraizados en cerebros y alcobas, que no se van ni con lejía. El cansino tópico occidental de que la mujer pierde la razón cuando gobiernan los estrógenos, brota de cuando en cuando, como la mala hierba. Habrá que seguir podándolo.

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