Mujeres que matan a otras mujeres: una rareza en criminología

 

Foto de las hermanas Papin publicada en Le Surréalisme au service de la Révolution
Foto de las hermanas Papin publicada en Le Surréalisme au service de la Révolution

Las mujeres matamos poco. Y que una mujer mate a otra es una rareza estad√≠stica en criminolog√≠a.¬† ‚ÄúNosotras llevamos m√°s grabado en nuestro ADN el principio de preservar la vida‚ÄĚ, me dice Mercedes Mart√≠nez Moreno crimin√≥loga desde 1985 y hoy terapeuta especializada en atenci√≥n a v√≠ctimas.

Las mujeres cometen menos infracciones que los hombres, tienen menos probabilidades de ser reincidentes y también de cometer delitos realmente graves. Solo un 10% de la delincuencia (en toda su amplitud) es femenina. Si hay algo en que los criminólogos están de acuerdo es en que el asesinato es predominantemente un asunto de hombres. Ellos cometen más crímenes, y también son víctimas en mayor medida.  Esto ha sido así en todas las culturas y en cada era de nuestra historia.

“Casi siempre, las mujeres matan a aquellos que aman o amaron”

La mujer tambi√©n mata por razones distintas y de modo diferente a como lo hace el hombre. En el 42 % de los asesinatos cometidos por mujeres las v√≠ctimas pertenecen a su entorno familiar. Y un cuarto de ellas son ni√Īos. Marisa Grinstein, autora argentina de una pol√©mica trilog√≠a, Mujeres Asesinas, explica as√≠ las razones m√°s frecuentes por las que una mujer llega a cometer un crimen:¬† ‚ÄúBuscan liberarse, o buscan venganza, o, en su dolor, no saben qu√© buscan. Mujeres asesinas que se convierten en eso cuando se les agotan las alternativas. Mujeres que matan, casi siempre, a aquellos que aman o amaron‚ÄĚ.

Solo excepcionalmente, una mujer acaba con la vida de otra.

¬ŅQu√© sucede cuando dos mujeres (hermanas, amigas) cometen actos violentos, no contra un hombre o un ni√Īo, sino contra otra mujer? Suelen convertirse en grandes y tristes historias medi√°ticas. Los ejemplos que he encontrado, el de las hermanas Papin y el de las amantes Parker-Hulme han sido estudiados desde la pol√≠tica, el psicon√°lisis, el feminismo… Encabezan cualquiera de las listas macabras que cuentan los cr√≠menes m√°s famosos de la historia.

Las criaturas celestiales y un ladrillo en un calcetín.

Ocurri√≥ en en Christchurch (Nueva Zelanda). Las asesinas: Pauline Parker, de 16 a√Īos, y Juliet Hulm, de 15, eran dos j√≥venes con una imaginaci√≥n desbordada y tan enamoradas la una de la otra que idearon un asesinato cuando decidieron separarlas. Su crimen fue la materia prima con la que Peter Jackson film√≥ Criaturas celestiales (1994).

‚ÄúSomos √°ngeles y demonios, criaturas celestiales, tan vulnerables, que terminan forjando su propio infierno por querer ganar el cielo‚Ķ‚ÄĚ Diario de Pauline Parke

“Somos ángeles y demonios, criaturas celestiales,
tan vulnerables, que terminan forjando su propio infierno
por querer ganar el cielo‚Ķ‚ÄĚ
Diario de Pauline Parke

En los a√Īos 50, en Nueva Zelanda y en la mayor√≠a de los pa√≠ses, la homosexualidad estaba considerada una enfermedad mental. Pauline incluso fue diagnosticada (s√≠, ¬°diagnosticada!) de lesbianismo por el “doctor” Kenneth Stallworthy. Veranos juntas, ba√Īos juntas y un miedo familiar que llev√≥ a sus padres a buscar la manera de separarlas. Juliet ten√≠a que a ir a √Āfrica, con su t√≠a. Pauline quiso ir con ella, pero su madre no se lo permiti√≥. Pauline escribi√≥ entonces en su diario que el √ļnico obst√°culo entre ella y su amada era Honora Mary Parker, su madre. Y, a partir de ah√≠, pensaron c√≥mo matarla.

El d√≠a 22 de junio de 1954, Pauline Parker sali√≥ a dar un paseo en compa√Ī√≠a de su madre y de Juliet Hulme, por los alrededores de Christchurch. Llevaban una maza improvisada, un ladrillo dentro de un calcet√≠n. Con aquella burda herramienta golpearon la cabeza de la se√Īora Parker. La polic√≠a cont√≥ hasta cuarenta y cinco heridas.

El juicio dur√≥ seis d√≠as, y a√ļn hoy es uno de los casos m√°s famosos de la justicia brit√°nica. Un jurado popular las conden√≥ y sentenci√≥ a prisi√≥n, desechando el alegato defensor de locura.

En estos d√≠as la escritora brit√°nica Anne Perry, nacida como Juliet Hulme, ha pasado por Barcelona para participar en la semana de novela negra de la ciudad y presentar su nueva obra, ¬ęMedianoche en Marble Arch¬Ľ (Ediciones B). Anne Perry se ha especializado en novela policiaca, escribe sobre cr√≠menes reales o imaginados. Hasta ahora, nunca ha escrito sobre aquel episodio de su adolescencia en Christchurch.

Las hermanas Papin: “¬ŅD√≥nde estaba mi alma antes de que yo naciera?”

Psicólogos, juristas, poetas, cineastas y dramaturgos han manoseado el crimen de las hermanas Papin en todos sus formatos. Fue un asesinato delirante. Con sus mimbres, Jean Genet escribió su obra emblemática, Las criadas.

Ocurri√≥ en 1933, en la francesa Les Mans, cuando las hermanas Christine y Lea Papin llevaban siete a√Īos al servicio de una acomodada familia, los Lancelin. La noche de un 2 de febrero de 1933 las criadas asesinaron brutalmente a la se√Īora y la se√Īorita Lancelin sin que a d√≠a de hoy ni psic√≥logos, ni juristas, ni poetas, ni cineastas ni dramaturgos sepan por qu√© lo hicieron.

Cuando lleg√≥ la polic√≠a, las dos hermanas, que era de procedencia muy humilde, estaban desnudas y abrazadas, acostadas en una de las camas. Se confesaron autoras del crimen sin el menor nerviosismo. Christine lo narr√≥ as√≠: “Cuando la se√Īora entr√≥ le dije que no me hab√≠a dado tiempo a repasar la plata. Entonces ella intent√≥ atacarme y yo le arranqu√© los ojos con los dedos. Mejor dicho, yo no salt√© contra la se√Īora, sino mi hermana; yo ataqu√© a la se√Īorita Genevieve y fue a ella a quien arranqu√© los ojos … Nada ten√≠amos contra ellas. Hace demasiado tiempo que somos criadas, eso es todo”.

Jam√°s se descubri√≥ m√≥vil alguno del crimen de aquella dos mujeres. L√©a no hablaba, y Christine ten√≠a visiones po√©ticas que inspiraron a Jacques Lacan a escribir un ensayo: “Motivos el crimen paranoico, o el crimen de las hermanas Papin”. En sus visiones, Chirstine se preguntaba sobre el destino de las almas. ‚Äú¬ŅVolver√°n las almas de la se√Īora Lancelin y su hija Genevi√®ve en otros cuerpos?‚ÄĚ ‚Äú¬ŅD√≥nde estaba mi alma antes de que yo naciera?‚ÄĚ.

Las condenaron. Pena de muerte, conmutada por reclusi√≥n en un manicomio, a Christine, y 10 a√Īos de c√°rcel a Lea.

La asesina m√°s bella del a√Īo¬†

Amanda Knox se hizo famosa hace unos a√Īos, acusada de estar involucrada en el escandaloso asesinato de Meredith Kercher, una estudiante brit√°nica, de 21 a√Īos, que se encontraba de intercambio en Perugia, Italia, y con quien Knox compart√≠a apartamento.

Amanda Knox

Amanda Knox

Meredith fue violada, y apu√Īalada. Su cuerpo se encontr√≥ semidesnudo en la cama de la habitaci√≥n compartida por las estudiantes. A finales del pasado mes de abril, el Tribunal de Apelaci√≥n de Florencia encontr√≥ culpable a Amanda de empu√Īar el cuchillo que acab√≥ con la vida de Meredith. La Justicia italiana empez√≥ por condenarla en 2009, revoc√≥ el veredicto en 2011 y acaba de condenarla nuevamente.

Amanda fue quien encontr√≥ el cad√°ver de Meredith en la habitaci√≥n. Lo cierto es que inicialmente las razones para incriminarla ten√≠an m√°s que ver con su car√°cter alocado que con pruebas s√≥lidas. Amanda y su novio fueron fotografiados bes√°ndose en la puerta de la casa tras el hallazgo del cad√°ver, y tambi√©n cuando compraban lencer√≠a al d√≠a siguiente. La prensa brit√°nica hizo de las suyas con aquel material fotogr√°fico. Amanda fue bautizada en los tabloides como ‚Äúmonstruo de Perugia‚ÄĚ .

Las pruebas ‚ÄĒrestos de ADN en un broche del sujetador de la v√≠ctima y restos de sangre en un cuchillo‚ÄĒ eran muy discutibles y aquella debilidad hizo que la absolvieran despu√©s de pasar cuatro a√Īos en la c√°rcel. Sin embargo, hace unas semanas, los jueces del Tribunal de Apelaci√≥n de Florencia descartaron el m√≥vil sexual en el asesinato de Meredith Kercher y se√Īalaron que la estadounidense Amanda Knox y el italiano Raffaele Sollecito, supuestos autores del crimen, pretendieron “humillar” a la joven brit√°nica y que eran culpables. Knox ha sido condenada a 28 a√Īos de c√°rcel.

La pareja se encontraba en la habitaci√≥n la tarde del asesinato, acompa√Īados de otro hombre de origen congole√Īo, Rudy Guede. Las dos j√≥venes ten√≠an una mala relaci√≥n, y hab√≠an discutido por dinero que hab√≠a desaparecido de la habitaci√≥n de Meredith. “No hab√≠a simpat√≠a rec√≠proca”, dicen los abogados.

Seg√ļn la reconstrucci√≥n de los hechos, Knox hab√≠a consumido estupefacientes, invit√≥ a Guede al piso y su comportamiento “poco educado” hizo enfadar a la brit√°nica. La discusi√≥n, siempre seg√ļn la sentencia, culmin√≥ con la violaci√≥n y el apu√Īalamiento de Meredith.

El violador fue Guede, “animado por el instinto sexual” mientras que Knox y Sollecito la sujetaban con la intenci√≥n de “humillarla”, hasta que Amada Knox la apu√Īal√≥ en el cuello.

La popularidad que alcanz√≥ Amanda tuvo un eco estrafalario. La revista Maxim la incluy√≥, no sin que mediara pol√©mica, entre las 100 mujeres m√°s hermosas del a√Īo 2012. Hoy Amanda publica un blog, actualizado, en el que cuenta su caso.

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2 pensamientos en “Mujeres que matan a otras mujeres: una rareza en criminolog√≠a

  1. Sara

    Hubo tambi√©n unas asesinas bastante conocidas en Egipto del siglo pasado, Eran dos hermanas, Raya y Sekina, que mataban otras mujeres para robarles su oro. Les volvi√≥ locos a los polic√≠as antes de que las encontraran, pues resulta que viv√≠an justo al lado de la comisar√≠a de polic√≠a y eran conocidas, pero no se descubri√≥ que eran las asesinas que buscaban hasta haber pasado varios a√Īos y haber cometido varios asesinatos.

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  2. Paulus

    Las mujeres a veces son algo psic√≥ticas, muchas veces e notado entre mis compa√Īeras la forma en que se repelen unas a otras. En el caso de lesbianismo muchas veces terminan en cr√≠menes no se sabe porque, hace poco en Per√ļ, un par de polic√≠as femeninas l√©sbicas luego de una noche de pasi√≥n y diversi√≥n llegaron a su apartamento y sin motivo alguno empezaron a discutir e insultarse, finalmente terminaron dispar√°ndose con sus armas de reglamento,

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