Tres mujeres “especiales” en la Selección Española de Ciencia

 

Margarita Salas, María Blasco y Celia Sánchez Ramos

Margarita Salas, María Blasco y Celia Sánchez Ramos

Cuando le pedí a Margarita Salas que se pusiera una camiseta de la Selección Española de Fútbol para la foto, se quitó la bata de laboratorio, se remangó la camisa beige de botones pequeñísimos, y me pidió que la sacáramos desde su mejor perfil, creo recordar que era el perfil derecho. Margarita Salas es un monumento vivo para las mujeres y hombres de ciencia en España. Y me sorprendió que alguien, que ha pasado toda una vida observando al miscroscopio las particularidades genéticas de un virus, fuera coqueta. No es solo condición femenina serlo, también José Luis Sanz, experto mundial en dinosaurios, me pidio para las fotos que, si era posible, no le sacáramos las orejas. Ambos, Salas y Sanz, forman parte de la primera Selección Española de Ciencia que hemos presentado hoy en QUO.

Tres mujeres forman parte de esta primera Selección Española de Ciencia, según los votos de un jurado formado por expertos. Margarita Salas, María A. Blasco y Celia Sánchez Ramos. “Los investigadores sois gente especial”, decía hoy un enorme comentarista deportivo que ha participado en el acto, José Ángel de la Casa, la inolvidable voz de TVE en aquella victoria de España ante Malta por 12 goles a 1. José Ángel repetía: “Los futbolistas y los científicos sois gente especial. Tenéis un don”. Estas tres mujeres lo tienen.

Margarita Salas (bioquímica, y hoy miembro de la Academia Nacional de las Ciencias de EEUU) estudió ciencia en una época en la que las mujeres tenían que pedir permiso a sus maridos si querían viajar fuera España. Siempre estuvo sola entre hombres.  “Se puede decir que investigar en aquella época en España era llorar, sobre todo si la que investigaba era una mujer”, dice.

En el año 1961 impulsó en España un grupo de trabajo en biología molecular que fue el germen de lo que hoy es el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. Entonces se crearon becas (las primeras en ciencia) para buscar otros miembros para su equipo. Margarita recuerda: “Todos los que se presentaron eran hombres. Desde 1968 a 1971 en el grupo solo hubo doctorandos hombres”. Las cosas fueron cambiando y, a día de hoy, el 60% del personal científico de su laboratorio está formado por mujeres.

El paisaje para María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ya tenía más colores cuando ella comenzó a investigar. Su trabajo se inició en la “cuna” tendida por Margarita Salas, el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa.

“Una pregunta recurrente para cualquier mujer profesional con éxito es si ha sufrido en alguna ocasión actitudes machistas ―escribe María Blasco en un artículo para  El Huffington Post― . En mi caso, la respuesta había sido siempre que no. Sin embargo, si me preguntaran ahora, desde que ocupo un puesto directivo importante, diría que sí. Hay un tipo de machismo que da la cara cuando una mujer alcanza una posición de poder. El motivo es simple: es entonces cuando algunos egos se revuelven ante la idea de que una mujer esté por encima de ellos en la toma de decisiones. Quizás es necesario que seamos sinceras y contemos con humildad lo que pasa, en primera persona, para así poder eliminar las barreras que impiden el progreso de las mujeres”. En el CNIO han creado la oficina WISE CNIO (Women In SciencE at CNIO), desde donde se promueve la carrera investigadora de las mujeres.

 

María Blasco investiga para alargar la juventud y “envejecer” el cáncer

María Blasco

María Blasco

María Blasco desarrolló un test genético que, por 450 euros, te dice cuánto vivirás. Cada uno que decida si se lo haría o no, pero el test que desarrolló es la herramienta científica más eficaz hoy para conocer nuestra edad biológica, es decir, para saber cómo de gastadas están las células de nuestro cuerpo, independientemente de la edad que ponga en el DNI.

Blasco maneja al dedillo el mejor biomarcador de envejecimiento disponible. Es una experta mundial en telómeros (la cola de cada cromosoma), que se desgasta a medida que las células se dividen y envejecen. Blasco buscó qué provoca ese desgaste, y desmadejó los secretos de una enzima, la telomerasa, que es en cada una de nuestras células la responsable del envejecimiento. Si la telomerasa flojea, el telómero se acorta, y la vida se hace más breve.

María Blasco sabe algo más, una paradoja que recuerda lo cerca que está la vida de la muerte. Resulta que la telomerasa es inmortal en las células cancerígenas. En los tumores, es como una condena: la telomerasa no se agota. Por eso el cáncer no muere. Así, en su trabajo diario, esta mujer se desvela por encontrar un mecanismo que haga desaparecer a la telomerasa en células cancerígenas y, al mismo tiempo, que se regenere en las células sanas. Quiere hacer envejecer al cáncer y, al mismo tiempo, rejuvenecer los telómeros de las células sanas para alargarnos la vida con más salud.

Margarita Salas: Los CSI le deben una.

Margarita Salas

Margarita Salas

Margarita ha pasado cada año de su larga vida como científica observado la naturaleza genética de un provechoso y simple virus. Es un virus bacteriófago (“un fago”, dice ella). La simpleza de su elegido le permitió averiguar cómo se duplicaba su ADN, y Margarita desarrolló entonces una herramienta para multiplicarlo en el laboratorio, como el milagro de los panes y los peces. Con su tecnología se pueden hacer millones de copias del material genético a partir de cantidades muy pequeñas. Puedes conseguir mucho ADN donde antes había poco, por ejemplo, en una pequeña muestra de sangre, semen, o de un mamut fósil.

Si en una investigación en criminalística encuentran una muestra muy pequeña de ADN, pueden amplificarla para así poder hacer múltiples pruebas. Su sistema para duplicar ADN se utiliza en laboratorios forenses de todo el mundo, que, claro, han tenido que pagar por ello. La patente de esta tecnología ha supuesto una magnífica rentabilidad para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Celia Sánchez Ramos descubrió cómo leer en los ojos mejor que nadie

Celia Sánchez Ramos

Celia Sánchez Ramos

Es doctora en Ciencias de la Visión en la Universidad Complutense de Madrid. Se dedica a proteger nuestros ojos, labor más que necesaria en esta era en la que los ojos miran más que nunca.

Pero lo que realmente encumbró a Celia fue que consiguió uno de esos premios gordos en ciencia. Celia ganó el Gran Premio Internacional de Invenciones de Ginebra. Se lo llevó entre un millar de invenciones de los científicos de 45 países que concurrían. Lo que inventó Celia es la mejor tecnología que existe a día de hoy para identificar a una persona por la huella de sus ojos, y no se nos escapa lo valorado que está este asunto cuando se trata de alta seguridad. El sistema de Celia busca la identidad del sujeto en el interior de las córneas y mejora otras técnicas biométricas anteriores como la huella dactilar y el análisis del iris.

Hoy, en su día a día, Celia investiga sobre los efectos de la luz en nuestros ojos. “Estamos expuestos a 6.000 horas de luz y eso es una barbaridad. A la luz natural se le han unido las ‘tablets’ y los móviles. Hacen daño y mi trabajo es buscar cómo protegernos”.

Hoy, durante la presentación de la Selección Española de Ciencia, María A. Blasco, se preguntaba  qué tienen en común los científicos y los futbolistas. Y ella misma respondía así: “Los científicos somos ambiciosos, somos competitivos y queremos ganar”. Los científicos “siempre” participan en competiciones internacionales en las que “muchas veces” los españoles ganan. “No ganamos en copas, pero sí en descubrimientos, y los descubrimientos son la promesa de un futuro mejor”. Apostemos por ello.

 

 

 

 

 

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Un pensamiento en “Tres mujeres “especiales” en la Selección Española de Ciencia

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