Archivo por meses: junio 2014

5 Top Models durmiendo solas. Separar la cama es tendencia, sin que acabe el amor

 

 

Liberty Roos, modelo y actriz en "Blancanieves y la leyenda del cazador"

Liberty Roos, modelo y actriz en “Blancanieves y la leyenda del cazador”

Dormir, como hecho biológico, es egoísta y solitario, como comer chicle o correr un maratón. “Se duerme mejor a solas”, dicen lo expertos en calidad del sueño. “Es mejor dormir en pareja”, afirman los psicólogos que apuestan porque el contacto de pieles es salud, y propicia el sexo. Belle de jour dormía en la misma cama que su marido, pero sin sexo con él. Un esposo demasiado perfecto impedía que Séverine se sintiera deseada. Así que hay razones para todo.

De EE.UU llega una nueva tendencia, separar las habitaciones de matrimonio, sin que signifique el fin del amor. Según una encuesta que realizó la Fundación Nacional del Sueño en Estados Unidos, una de cuatro parejas ha optado ya por el colchón para uno. Sin embargo, lo común en nuestra cultura es pensar que, dormir en camas distintas, es una metáfora de ruptura. Así que hay quien guarda un auténtico secreto de alcoba, y sobrevive a ronquidos, peleas por la sábana y retorcimientos musculares porque siente que partir la cama es como partir un corazón.

Estas imágenes muestran a modelos durmieron mientras cámaras de vídeo grababan sus vueltas y enredos en la noche. En total fueron nueve, durmiendo solas. Lo hicieron en el hotel Metropolitan para una peculiar sesión de moda que ocurría mientras ellas dormían. Estilismo, maquillaje y cada una en una habitación distinta. La idea fue de SHOWstudio. El vídeo dura 8 minutos y estás son algunas imágenes. Su desenfoque ayuda a imaginar sus sueños, solitarios.

 

Devon Aoki, Miho en "Sin City".

Devon Aoki, Miho en “Sin City”.

Natasah Prince es una top model británica

Natasah Prince es una top model británica

 

Anna-Maria Cseh, modelo y actriz húngara. En occidente, aparecía en  "Good" (2008), con  Viggo Mortensen.

Anna-Maria Cseh, modelo y actriz húngara. Trabajó como actriz en “Good” (2008), con Viggo Mortensen.

La modelo que encarnó a Sofía Loren en una campaña de fotos para  Guess hechas por Bryan Adams

La súper modelo que encarnó a Sofía Loren en una campaña de fotos para Guess hechas por Bryan Adams

¿Por qué domirmos en pareja? “El que duerme solo quizá ya no despierte”.

No siempre las parejas durmieron juntas. En la época Victoriana dormir con el marido era una ordinariez. Y solo en la década de 1960 se hicieron famosas las camas dobles.

En algunas  tribus de Indonesia y Nueva Guinea – según la antropóloga Carol Worthman, directora del Laboratorio de Biología Humana Comparada en la Universidad Emory, en Atlanta― las personas duermen juntas para protegerse de los fantasmas. “Creen que cuando duermen se van al mundo de los espíritus, pero sus acompañantes les traen de vuelta”. Tienen esta creencia:  “El que duerme solo quizá ya no despierte”.

En occidente los miedos fueron parecidos. La oscuridad, las brujas y el delito ―que es más audaz cuando no hay luz― nos llevaron a la cama de dos en dos, como al Arca de Noé. Un historiador americano, Roger Ekirch, cuenta en su libro At Day’s Close: Night in Times Past que:  “Las familias se sentían más vulnerables cuando caía la noche. Dormir juntos  proporciona un fuerte sentido de la seguridad, dado el aumento de peligros, reales o imaginarios: los ladrones, fantasmas, las brujas, y hasta el príncipe de las tinieblas se manifiesta en la noche”

En nuestra cultura, el demonio es otro. No nos asustan las brujas (que quedan pocas), sino la visión de que las parejas que separan camas no se quieren y, además, no tienen sexo.

Una especialista americana en relaciones de pareja, Lee Crespi, lo explica así: “Hay gente que dice que dormir separados no es bueno, ya que fomenta la distancia, y si desean hacerlo, porque duermen mejor solos, lo mantienen en secreto. Pero la gente, de hecho, duerme más profundamente cuando lo hacen a solas”.

Sin embargo, queda la posibilidad de que dos duerman juntos sencillamente porque abrazarse al cuerpo de otro, en intervalos nocturnos, para homínidos y homínidas, es un gustazo y una experiencia corporal tan libre como compartir el desayuno, o correr juntos el mismo maratón. Compartir piel libera oxitocina —la famosa hormona del amor— dicen los expertos. Y esto ocurre más si duermes sin pijama.

Ya está más cerca la hora de la siesta 🙂 Personalmente, hoy elijo oxitocina.

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¿De qué depende el atractivo de un cuerpo? Un proyecto fotográfico da pistas

 

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Estas son algunas de las imágenes de un proyecto: ‘Illusions of the Body: why slouching makes everyone unattractive”, de la fotógrafa Gracie Hagen. La misma mujer, la misma iluminación. Solo cambia su actitud. Sorprende ver cúanto depende el atractivo de la postura corporal, de cruzar o no los brazos, de levantar la mirada, vamos, de quererte. Me pareció interesante compartirlo.

Quizá también te interese: ¿Dormimos juntos? Pros y contras. Separar las camas es una tendencia.

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Un teoría científica explica que el amor es un caos.

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“¡Me cago en el amor!”, dice, en el sofá de mi casa, Morgana, mi querida Morgana. Quinta ruptura en seis años. Casi de récord guinness. Agotada. Enmarañado el corazón, y harta de querer tanto. “Es que no lo entiendo”, murmura mientras trato de reanimarla destilando ron. “¿Por qué falla?”. Me siento a su lado y le muestro esta foto de Rita Hayworth. La Teoría del Caos, amiga Morgana, explica el amor.

Rita Hayworth fuma. Vestida de Gilda, fuma como una diosa (todo lo hacía como una diosa). El humo sube en un hilo, es un flujo laminar suave. Pero de pronto, el hilo se retuerce. Se convierte en volutas, y se dispersa en nubes desordenadas. Mientras, Rita mantiene entreabiertos los labios en blanco y negro sin darse cuenta de que todo está cambiando. El humo de ese cigarro, según la Teoría del Caos, se comporta del mismo modo que el amor.

La Teoría del Caos es el nombre popular de una rama de las matemáticas y la física. Estudia lo más difícil, lo impredecible. Aquello para lo que la ciencia determinista no tiene explicación, desde el origen del Universo a la propagación de un incendio o a la manera en la que evoluciona una sociedad. Explica los comportamientos inesperados de los sistemas dinámicos, los que cambian y evoluciona sin que se conozca por qué. Y el amor —errático y canalla― lo es.

-“¿Esa teoría explica por qué nos enamoramos?“,  pregunta Morgana.
– “Sí -respondo- la culpa es de una mariposa japonesa”.

Hay una frase icono para la Teoría del Caos: “El aleteo de una mariposa en Japón ocasiona un huracán en el Caribe”. Un pequeño efecto en un sistema, produce una cascada de acontecimientos con consecuencias imprevisibles, que no se pueden medir. Son tantas las mariposas, los ciclones, las lluvias, los movimientos de masas de aire caliente en la atmósfera, tantos los fenómenos que afectan al clima, que es imposible saber con exactitud si lloverá el jueves, ni siquiera si habrá un viento suave. Podemos prever un eclipse o la aparición de un cometa con siglos de antelación, pero no el clima de la próxima semana.

Y así, como en la atmósfera, ¡son tantos los fenómenos que actúan sobre el amor! Una mirada en el metro puede producir un efecto en cascada que acabe por cambiarlo todo. Enamorarse no se elige. Es, posiblemente, uno de los efectos más azarosos del Universo entero. Ocurre de un modo inesperado. Un aleteo que no pueden medir los más sofisticados algoritmos que hay detrás de las enriquecidas páginas de contactos. El errático amor pende de un gesto, de una variación impredecible en el sistema que, de pronto, como la turbulencia del humo, hace que el corazón lata virutas desordenadas, y que la flecha dé en diana. Por más que uno se deje la piel por encontrar el amor, no ocurrirá hasta que aletee la dichosa mariposa.

-“¿Por qué un día el amor termina?“, pregunta Morgana con pucheros.

Cuatro años, dicen los estadistas, eso es lo que dura el amor. Una vez que el sistema se ha establecido, la pareja echa a andar. Dice la Teoría del Caos que el sistema se ve atraído por un atractor, algo así como un imán, algo que le hace dirigirse a un punto, a un objetivo. Hijos, un viaje a Venecia, sexo, desayunos en compañía… Estos son algunos de los atractores clásico de la pareja. Las razones por las que dos están juntos.

Sin embargo, a medida que el sistema se mueve lineal hacia su cuenca de atracción, hay “fuerzas”, perturbaciones inevitables que lo alejan del objetivo. De pronto, las tostadas del desayuno se queman, el sexo se viste con pijama de invierno, los besos ya no son una noria, y aletean otras mariposas en la oficina, o en el gimnasio. Estos y otros atractores desvían el humo del cigarro hacía un destino imprevisible. Y el amor, indefectiblemente, acaba.

¿Es posible recuperar el amor, después de habernos querido tanto?
– Para responder, canturreo este bolero: “Si tú me quisieras lo mismo que 20 años atrás”.

Un sistema inestable, según la Teoría del Caos, tiene una gran dependencia de las condiciones iniciales. Una mínima diferencia en esas condiciones hace que el sistema evolucione de manera totalmente distinta. “Si tú me quisieras lo mismo que 20 años atrás”, dice el bolero. En el sistema “pareja”, las condiciones iniciales no pueden volver a repetirse exactamente iguales. Esto hace, inevitablemente, que el humo nunca pueda volver a ser el mismo —ni el que fue hace 20, ni siquiera dos años atrás— que sea imposible recuperar la misma llama que encendió ese cigarro. No hay manera de volver a empezar.

-“Y, claro, ¿entonces es cuando el amor falla?”
– “En el caos no hay error, ya lo cantaba Radio Futura”.

El Caos no es ausencia de orden, sino cierto tipo de orden de características impredecibles, pero que pueden describirse de forma concreta y precisa. No es un fallo del sistema. Es solo algo que ocurre.
El sistema pareja evoluciona por zonas de incertidumbre donde no reinan las leyes precisas de la física, no es concebible ni por una supercomputadora que pudiese calcular todas sus etapas.
Para la Teoría del Caos, la realidad es una mezcla de orden, desorden, orden, desorden… y así, amor tras amor, de manera indefinida. No es un error que el amor acabe, es una oportunidad para generar un sistema nuevo 🙂

– Y ¿ahora qué? Con los huesos molidos y acumulando desorden, ¿qué puedo hacer cuando el amor termina?
– El Plan B, respondo. Esa es la respuesta.

Así lo explica en una entrevista para SINC el hombre que acuñó el témino Teoría del Caos, James A. Yorke, un divertido sabio de pelo blanco.

Dice Yorke: “Siempre tengo un dicho: que las personas más exitosas son aquellas que tienen un buen plan ‘b’, porque siempre tienes que reaccionar a los cambios”. “Algunas personas piensan que eso se tiene que planear, como los rusos solían pensar, pero no. Tienes un plan, y lo adaptas, lo cambias. Eso es lo que te dice el caos. No hagas planes a futuro”.

Los sistemas caóticos se caracterizan por su adaptación al cambio, como los juncos si hay viento fuerte. Adaptarse, cimbrearse, es lo que les hace estables y más resistentes que un muro. Si tiramos una piedra a un río, su cauce no se ve afectado; no sucedería lo mismo si el río fuera un sistema rígido en el que cada partícula tuviera un raíl para moverse. Si fuera así, tiraríamos la piedra y el sistema río se haría añicos. El corazón es un río. Tiene músculo de sobra para que la piedra rebote, y seguir latiendo.

Y así – le digo a Morgana, que ahora parece dormida en el sofá, no sé si por el ron o por mis teorías – del mismo modo que el fuego, entendido el amor como un sistema complejo que cambia, como no puede ser de otra manera, si el amor termina, pues una resetea el corazón, se enciende otro cigarro, y a otra cosa, mariposa.

 

 

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