Archivo por meses: Julio 2014

Es posible que aún no sepas el tamaño del clítoris

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Hace años que los estudios sobre sexualidad de la mujer desterraron una maldición freudiana: la envida del pene. El clítoris no es una pequeña colina, como indica su nombre, una derivación del griego kleitoris, en realidad es un volcán anatómico. Su tamaño estimado es de entre 9 y 12 cm. de largo y 6 de ancho. Se extiende profundamente en el interior del cuerpo, curiosamente, en forma de pirámide, una V.  La “pequeña colina” en el exterior, es solo la cumbre del volcán. Y, en toda su dimensión, está recubierto de más  terminaciones nerviosas que ninguna otra parte del cuerpo humano.

Su magnitud interna la descubrió una uróloga del Royal Hospital de Melbourne, Helen O’Connell. Sus estudios acabaron con la reputación de Liliputiense del clítoris y mostró que su enredada estructura tridimensional está fundamentalmente dentro, escondida entre grasa y hueso, una cortina de humo anatómica que impedía verlo. Esa V interior es una gran cantidad de tejido eréctil, con más sensibilidad que ninguna otra parte de un cuerpo humano en toda su superficie, y que no aparece aún en los libros de anatomía.

En el año  2009 (casi ayer) dos investigadores franceses, Odile Buisson y Pierre Foldés le dieron al mundo médico esta primera ecografía completa y en 3-D del clítoris estimulado (en amarillo).

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Odile Buisson y Pierre Foldés llevaron a cabo este trabajo sin financiación. Gracias a ellos entendemos cómo el tejido eréctil del clítoris se ensancha y rodea a la vagina, desterrando esa letanía de alcoba sobre si una tiene, o no, orgasmos vaginales.

Esta es su forma. Cuéntalo.

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Una ecuación para saber cuántos centímetros de tacón puedes aguantar

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Christian Louboutin, un rey de los zapatos-rascacielo, tiene algún modelo con tacones de hasta 16,5 cm. Ver a una mujer, sobre ellos, cruzando una carretera, desafía todas las leyes de la naturaleza. Menos mal que ya no hay que huir del león. ¿Cómo una homínida puede caminar sobre una columna fina de 16 cm sin caerse?

Christian Louboutin cuenta, en una entrevista para CNN, que “El tacón es ingeniería misma. Esta cosita que apoya el cuerpo humano debe tener un balance preciso. Si no fuera así, se rompería”.

El tacón (esta cosita, según Louboutin) ha de colocarse justo en el centro de la línea de gravedad, si no es así, la liamos, y caeríamos hacia atrás o hacia adelante, con lo que el cuerpo tendría que ir corrigiendo la posición a cada paso. De hecho, cuando esto ocurre, la mujer parece correr, avanzar más deprisa, para evitar irse hacia atrás peligrosamente. Para Louboutin  el límite de altura para un tacón “es el cielo”.

La ecuación: ¿Cuánto tacón puedo soportar?

Investigadores de la Universidad de Surrey idearon esta ecuación con la que se puede calcular cuántos centímetros de tacón puedes aguantar. Tuvieron en cuenta el tamaño del zapato, y algunas variables sociológicas. Por ejemplo, si es más caro, aguantamos más tacón. Si está de moda, también, y te tambaleas más si apuras el gin tonic. La fórmula es esta:

h = Q x (12 + 3s / 8)

siendo:

h es la altura máxima del tacón (en cm)

Q es un factor sociológico y tiene un valor entre 0 y 1, que  puedes averiguar con esta otra fórmula:

Q=[p x(y+9)•L]/[(t+1) x(A+1)x(y+10) x (L+£20)]

  • p es la probabilidad de que el uso de los zapatos haga que te miren por la calle.
  • y es el número de años de experiencia que tienes usando tacones altos.
  • 
L es el precio de los zapatos, en libras esterlinas.
  • 
t es el tiempo transcurrido en meses desde que el zapato estuvo de moda.
  • A es el número de unidades de alcohol consumidas.
  • s es el número de zapato (en numeración inglesa. Un 8, por ejemplo, equivale al 38).

He hecho cuentas, y me sale que yo más de 3 cm no aguanto.

ratataconLa tortura del tacón da para todo tipo de parodia. Mi favorita, esta de El mundo Today (¡Grandes!). Es suya esta deliciosa imagen de una ratona con zapatos rosas, y este titular: “Un experimento con ratones confirma que los tacones de aguja son incómodos”.

Usar un zapato de 11 cm (muy populares hoy) exige sacrificio, incomodidad, inestabilidad, y jugarte las rodillas, los tobillos y las caderas si el semáforo se abre antes de tiempo. Si echamos mano a la tercera ley de Newton, para cualquier acción hay una reacción igual y opuesta. Entonces, aguantar la tortura de los Louboutin, ¿para qué?

No haría falta demasiado experimento para responder que los tacones te hacen mejor culo, las piernas más esbeltas y que, desde arriba, una se siente algo más divina. Pero la antropología es una gran ciencia para dar sentido a estas respuestas intuitivas. Antropólogos de la Universidad de Portsmouth reunieron a mujeres con tacón para investigarlas. Concluyeron  que los tacones cambian la manera en la que se mueve todo el cuerpo, incluyendo la pelvis, las caderas, las piernas, las rodillas, los pies y hasta los hombros, y que el movimiento que se genera, es más sinuoso, un rasgo asociado a la feminidad.

En su estudio, las mujeres con tacón resultaban más atractivas que las que llevaban zapato plano. Los investigadores, cuyo estudio fue publicado en la revista científica Evolution and Human Behavior, sugieren que “la evolución puede explicar en parte la continua popularidad de los zapatos de tacón alto como un artículo permanente del guardarropa femenino. Si el uso de tacones altos favorece en algunos aspectos específicos la forma femenina, y puede hacer a las mujeres más atractivas, pues esta es una motivación (consciente o inconsciente), para que el uso de tacones sea parte de la selección sexual”.
Resumo, si el tacón te hace más sexy a ojos del mundo, ya puede torturar el metatarso, que una se los coloca aunque al cruzar la calle tenga menos posibilidades de supervivencia que un ñu en el río.

El peso evolutivo de sentirse sexy es la reacción newtoniana que compensa las tiritas.  Otro diseñador, Tery DeHavillanda, lo explica así: “La gente dice que son malos para los pies, pero son buenos para la mente. ¿Qué es más importante?”.

Miro mis chanclas planas de verano, que son como ir descalza. Y pienso que, si tengo que elegir, prefiero escapar del león.

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¿De qué eres capaz para ligar con un príncipe?

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Una niña de 7 años. Con gafitas y en pijama. En este vídeo cuenta convencida que las princesas son unas “boludas” . Todo empieza así: “Si no viene el príncipe a rescatarte, no te quedes ahí, esperando. ¡Haz algo!”.

La niña pide que la princesa no se quede quieta, mirando a los pajaritos, esperando que la rescaten. Pero entonces… “como ella es tan luchadora, el mundo se lo agradece y ¡¡ahí tiene un novio!!, de buena suerte”.

“A mí, sinceramente, me agota eso de que tengamos que ser heroínas”, dice mi amiga Morgana. “Resulta que tenemos que luchar, sangrar y combatir con coraje para que así, por fin, el chico nos elija, y el mundo nos recompense con un novio”.

Así que Morgana retoca el guión.  “Qué tal si la niña se pregunta: ¿cómo se puede encerrar a nadie en una torre?”.  No es que las niñas no quieran ser princesas (que tampoco), es que las niñas no se van a dejar encerrar en torres, porque ese cuento no nos gusta.

Después viene el asunto de escapar, claro, por tus propios medios si puedes, pero no para que el príncipe te admire, sino porque no hay que aguantar en una torre ni medio segundo.

Que después el príncipe te elija o no…  pues habrá que ver si, entre los dos, nos elegimos. Por ser valientes, o precisamente por tener miedo. A la gente de a pie, generalmente, nos asustan los dragones, y pocas veces somos héroes.

Añadiría que a veces viene bien que nos echen una mano para salir de las torres, tanto a princesas como a príncipes (y a los muchos que no somos ni una cosa ni la otra). Y, que te ayuden, hasta puede ser una buena manera de empezar a querer.

Como segunda parte del vídeo de la niña, acabo de ver este, “Try”, de la cantante Colbie Caillat. El mensaje es para hacer una bandera : “No tienes que esforzarte tanto”.

 

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