El óvulo a debate: recomiendan congelarlos a toda mujer de 34 años que quiera preservar su maternidad

 

La actriz australiana, Nicole Kidman, tuvo un embarazo a los 41 años, después de ser madre adoptiva en dos ocasiones.

La actriz australiana, Nicole Kidman, tuvo un embarazo a los 41 años, después de ser madre adoptiva en dos ocasiones.

“Toda mujer, a partir de los 34 años, si quiere aplazar su maternidad, debe vitrificar sus óvulos ya. Si no lo hace, y deja pasar los años, cuando por fin se decida, con una enorme probabilidad no serán fértiles. Así de crudo”. Escucho sin parpadear al Dr. Federico Galera, director del IMF.  De sus manos se consiguió el primer embarazo mediante la técnica de fecundación in vitro en Madrid, y también el primer embarazo con embriones descongelados en Madrid. Le digo al Dr. Galera que yo no he visto un óvulo en mi vida, y se asombra. Para él, gametos y embriones son más cotidianos que las pipas.

Galera continúa hablando: “La naturaleza sí que ha discriminado entre hombre y mujer. Los hombres mantenemos la fertilidad siempre, tenemos nuestra fábrica, siempre producimos espermatozoides jóvenes. Una mujer nunca tiene óvulos jóvenes, porque los óvulos tienen la edad de la mujer. Envejecen con ella. La edad optima de la concepción, fisiológicamente, es de los 20 a los 30. Si la mujer no conserva sus óvulos antes de que empiece su decadencia, cuando los necesite no servirán para nada”.

Nosotras congelamos, ¿nosotras decidimos?

Periodista. 35 años. Sin pareja estable. Acaban de destinarla a EE.UU por dos años. Ella espera tener hijos. Antes de viajar, ha congelado óvulos.

Maestra. 37 años. Acaba de iniciar una relación de pareja. Aún no es momento para plantear una familia, pero espera que ocurra en un par de años. Acaba de congelar óvulos.

Esta es la margarita donde se almacenan los óvulos vitrificados en el Instituto Madrileño de Fertilidad (IMF)

Esta es la margarita donde se almacenan los óvulos vitrificados en el Instituto Madrileño de Fertilidad (IMF)

Y, así, hasta 700 óvulos han llegado al tanque que me muestran en el Instituto Madrileño de Fertilidad (IMF). Abren la tapa y me asomo a la nube de frío que sale de dentro. Los óvulos de cada “paciente” se guardan en los pétalos de una margarita. Esa es la forma que tienen las celdillas donde se almacenan clasificados los gametos de mujer: una célula grande y sensible que no se consiguió conservar para el futuro hasta el año 2007.

El óvulo se lo puso difícil a los expertos. Ahora pueden hacerlo, con una supervivencia y éxito reproductivo similar a la de un óvulo fresco. Ese momento, marcó un nuevo hito en la sexualidad de la mujer: la posibilidad de tener hijos más allá de lo que la edad biológica del óvulo lo permite. Y no hay límite. El óvulo se puede conservar 1 minuto o 100 años. La vitirificación de ovocitos se consideró la segunda revolución sexual de la mujer. Nosotras congelamos, nosotras decidimos. Si la píldora permitió no tener hijos cuando no queríamos, la congelación de óvulos posibilita tenerlos cuando queremos.

Hace unas semanas Appel y Facebook lanzaron en rueda de prensa su “bonús” para trabajadoras. Les costean la vitrificación de óvulos si deciden aplazar la maternidad.

La propuesta de los gigantes tecnológicos incendió redes sociales, y se cuestionó el nuevo universo femenino. Colocó en el debate doméstico una realidad: el éxito laboral colapsa si hay que levantarse cada tres horas para amamantar a un bebé. Trabajar en el trepidante Silicon Valley, hormiguero de genios, es difícilmente compatible con cantar nanas a la hora de la apacible siesta. Y esto no es solo asunto norteamericano. En nuestro país, conciliar la vida profesional con la maternidad es más difícil que separar las aguas del Mar Rojo. Y cuidar a los hijos (con, por supuesto, todo tipo de excepciones) sigue siendo asunto de las madres.

Añadamos al guiso que hoy, la pareja estable, se retrasa. Y, con ello, también la maternidad. Pero los óvulos no esperan al hombre adecuado.

Con estos ingredientes, obtenemos que la edad media del primer hijo para la mujer española (sin tener en cuenta el fenómeno de la inmigración) es de 36 años. En en ese momento, sus óvulos tienen ya mermadas sus posibilidades. Con una alta probabilidad, no podrán fecundarse.

La realidad no puede pintarse de verde

Pregunto al Doctor Galena su opinión sobre la propuesta de Appel y Facebook, y no duda, la aplaude: “Me parece bien, es algo bueno. La maternidad se postpone cada vez más, eso es un hecho. Hoy la edad media del primer parto en España aumenta, cada vez más mujeres deciden ser madres a partir de los 40, o más tarde. Lo puedes pintar de verde, pero es una realidad. Una mujer de 40 años puede gestar un niño sin dificultad, y en un ambiente ya estabilizado económicamente”.

El dilema es que cuando por fin el momento óptimo llega, y la mujer decide tener un hijo, no puede. “Hay una asincronía entre el envejecimiento de la mujer y el envejecimiento del óvulo, que va muy por delante. Una mujer de 40 años, hoy, es una mujer joven, está, probablemente, en el mejor momento de su vida. Sin embargo, tiene una fertilidad baja, y si en ese momento quiere quedarse embarazada, va a tener problemas. Su útero es perfecto, pero sus óvulos son viejos”.

La media de edad de las pacientes del IMF está en torno a los 38 años, y gran parte de los problemas de fecundidad por los que llegan allí tienen que ver con la edad.

Las mayoría de las famosas que tienen hijos con más de 45 años es por donación de óvulos.

Biológicamente, recalca el Doctor Galera, no se puede ser madre siempre. “Hay que cambiar la idea social de que se puede ser madre a cualquier edad”.

Ana Rosa Quintana, a los 48 años tuvo mellizos. Ángela Molina, tuvo su quinto hijo a los 47. Fuera de España, Cherie Blair anunció un nuevo embarazo con 45 años y Hollie Hunter, protagonista de El Piano, se estrenó en la maternidad a los 47. Geena Davis lo hizo con 48. Irma Soriano se quedó embarazada a los 48  y realizó su Fecundación In Vitro, en el Instituto Madrileño de Fertilidad. El Doctor Galera opina: “Nadie está obligado a decir qué tratamiento ha necesitado, pero en algunos casos tras estos embarazos, la ovodonación es la opción más plausible, salvo que hubieran vitrificado óvulos con anterioridad”. Es decir, que el óvulo se lo ha donado, probablemente, otra mujer. “La maternidad de mujeres populares que superan los 45 años contagia la falsa idea de que se puede ser madre de forma natural siempre. Y después, la mujer se encuentra con que no es así”.

La generación congelada.

Respiro. Vitrificar óvulos aparece sobre la mesa del doctor Galera como una oportunidad. Sin embargo, rumio otro dilema. Si aumenta, como Galera asegura, el número de mujeres que aplazan su maternidad más allá de los 40 años, en sus tanques de nitrógeno líquido aguardará, congelada, toda una generación, los posibles hijos del futuro. ¿Nos quedamos sin niños?

El doctor Galera no cambia el gesto. En el IMF  las mujeres que han solicitado la congelación de óvulos han sido unas 20 al año. Pero el número de mujeres que ha preservado su fertilidad de esta forma casi se ha duplicado en los últimos tres años en España. El centro IVI (Instituto Valenciano de Infertilidad) atendió en 2013 a 700 mujeres en sus clínicas de toda España. Unas 60 mujeres recibió el Instituto Dexeus de Barcelona en 2013, el doble que el año anterior. “No es una generación congelada -afirma Galera como si la idea fuera apocalíptica- La gran mayoría de las mujeres seguirá siendo madre de forma natural”.

Un Test de fertilidad para todas las mujeres a partir de los 30 años.

Cuando una mujer llega al IMF y recibe la noticia de que sus óvulos no son fértiles, sufre un duelo. Es difícil tragarse el sapo de que no puedes ser madre. Llegar tarde a esta cita es de esos asuntos con los que hay que lidiar el resto de la vida sin escudo protector que valga. El Doctor Galera me habla de un Test de fertilidad que no conozco. Jamás se planteó en mis consultas ginecológicas, y, según  Galena, es tan sencillo como una analítica y una ecografía.

“El Test de fertilidad debería realizarse de forma protocolaria a todas las mujeres, en su revisión ginecológica, desde antes de los 30 años. La clase médica es la primera que tiene que concienciarse de que es importante. Es un procedimiento sencillo, una ecografía, y, en ella, hacer un recuento de folículos antrales para poder ver la reserva de óvulos de esa mujer. Es una ecografía habitual, el ginecólogo solo tiene que pararse a contar”.

Este test de fertilidad puede ser un aviso. Si hay menos folículos de los que corresponde con la edad de la mujer, hay que plantearse adelantar la maternidad, o buscar un espacio en el pétalo de la margarita congelada para preservar óvulos, mientras aún son fértiles.

“Puedes pintar la realidad de verde”, me dijo el doctor Galera, y no olvido su frase. Yo creo que es posible pintarla de rosa. El número de hijos es cada vez menor, y la edad media para la maternidad se retrasa en todo el mundo. Pero hay países en los que empiezan a cambiar de pintura. En Francia, por ejemplo, gracias a las ayudas familiares directas se ha invertido la tendencia decreciente del índice de fecundidad. En 2005 se alcanzaba el nivel de 1,99 hijos por mujer. En Alemania, también han emprendido políticas de ayudas a la familia, bonificando directamente el nacimiento, y con una aportación mensual por cada hijo. Y las cosas cambian.  Invertir en hijos nos hará ser madres cuando realmente queremos, sin que sea obstáculo para nuestro desarrollo profesional, y, por supuesto, ayudaría a separar las aguas del Mar Rojo.

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