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El primer bebé de tres padres nacerá en Inglaterra

embryo

Revuelo de conciencias. El cóctel de la ética y la ciencia, una vez más, en convulsión. Los parlamentarios británicos, a la sombra del Big Ben, han dicho hoy Sí con su voto a la reforma en la Ley de Reproducción Asistida que permitirá el despegue de una nueva técnica. Su nombre popular   es un certero aguijón: “el embrión de tres padres”.  El Parlamento Británico ha sido el primero en el mundo en pronunciarse, pero solo es la avanzanzadilla. Llegará pronto al resto de Europa. La votación en la Cámara de los Comunes fue de 382 a favor y 128 en contra. Ahora el proyecto debe ser aprobado por la Cámara de los Lores para convertirse en ley.

El polvorín de un 0,2%

Si hablamos de maternidad y paternidad solo desde el asunto de la herencia genética, los futuros niños que nazcan con esta nueva tecnología tendrán ADN de dos mujeres distintas, y ADN de un padre. Suman 3 progenitores. Hay que decir que el aporte genético de uno de ellos, de una de las mujéres, es pequeñísimo. Más del 99% del ADN del embrión será de un hombre y una mujer, y a penas un 0,2% procederá de otra mujer, la donante de un óvulo. Poca cosa un 0,2%, pero lo suficiente para agitar los miedo. Se trata de la primera técnología que requiere cambiar unos genes por otros, aunque sean pocos, ahí está lo convulso, el debate, y el miedo. Los partidarios del No temen que con esto se abra el camino al corta y pega en la materia prima biológica de un embrión humano.

La razón de ese necesario aporte de genes de una donante es que el ADN mitocondrial de la madre está dañado. En el óvulo, hay ADN en el núcleo, y ADN en las mitrocondrias. Este último es el que está dañado en estos casos, y esta puede ser la base de las llamadas enfermedades mitocondriales. Afectan a los órganos más necesitados de energía en el cuerpo humano que, claro, son los más importantes: corazón, músculos y cerebro. Lo que hacen el el laboratorio es tomar el óvulo donado (con su ADN mitrocondrial sano), le quitan el núcleo, y en su lugar ponen el de la madre. Ya tiene un óvulo sin daños. El resto del proceso es como el de una Fecundación in Vitro al uso.

Vicky y Keith Newell con Jessica en un programa de televisión británico.

Vicky y Keith Newell con Jessica en un programa de televisión británico.

Uno de cada 6.500 futuros nacidos podrían beneficiarse de esta nueva tecnología y, para apoyar su causa, hoy ha asistido al debate parlamentario en Londres Jessica Newell, una niña de un año que sufre el síndrome de Leigh (un desorden neurodegenerativo que causa lesiones irreversibles en el sistema nervioso central). Sus padrés quieren tener más hijos, y a partir de hoy podrán ser los primeros en concebirlo con la garantía de que nacerá libre de daños en su ADN mitocondrial.

Y ahí está el peso en la balanza del voto al Sí: el futuro hermano de Jessica no es el primero ni será el último que puede beneficiarse de estas tecnologías que afinan la garantía de salud para el embrión. Será la primera pareja en seguir el proceso. El primer bebé de tres padres nacerá en Inglaterra.

Si yo hoy hubiera sido parlamentaria británica, también habría votado Sí.

 

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