Nanomedicina española para curar huesos heridos

 

“Se trata de nanoesferas de sílice, con poros de 2 a 10 nanómetros. Trabajamos en la posibilidad de utilizar esos poros para introducir fármacos y posteriormente liberarlos de forma controlada allí donde esté el daño”, quien me lo explica es María Vallet-Regi. La conocí en un encuentro organizado por la marca de cosméticos Lancôme, líder en el mundo de la belleza. Lo extraordinario es que las convocadas al paraíso del cosmético eran científicas y divulgadoras de ciencia. El motivo del encuentro era dar ideas para fomentar vocaciones científicas en niñas (y niños, añadí insistentemente).

Hablamos de muchas cosas, pero para mí la gran propuesta fue que para fomentar vocaciones en ciencia hay que mostrar por qué los que la hacen están enamorados de su trabajo. Si niñas y niños quieren ser astronautas, es porque es fascinante imaginarte a bordo de un Tesla rojo surfeando las galaxias. Mostremos pues que es fascinante mover la mano a un robot, o llegar a lo más intrincado de un cuerpo humano vivo para curarlo.

Vallet-Regi trabaja con biomateriales inteligentes para combatir enfermedades que hoy no tienen cura. Entre sus desafíos está tratar “heridas” que se producen en los huesos, o crear “vehículos” que lleven fármacos antitumorales directamente al tumor. Llegar a los huesos  para curarlos, o al nudo de un tumor,  posiblemente es tan complejo como aterrizar en Venus sin que la nave se desintegre.

Antes de que un fármaco, una “tirita”, llegue al esqueleto tiene que franquear un montón de barreras biológicas. Los huesos estás muy dentro. Lo mismo ocurre con llegar a un tumor y atacar exclusivamente a las células cancerígenes. Y eso es lo que ocupa a María Vallet-Regi cada día de su vida.

Lo que se trae entre manos son nanopartículas. “Nanoesferas de silicio, porosas, que pueden llevar en esos poros una carga del fármaco”. Estos materiales tienen poros de entre 2 y 50 nanómetros, Para imaginar de qué hablamos, pensemos que el espesor de un cabello humano es de 80.000 nanómetros. “Queremos usar esas nanoesferas para combatir el cáncer, o los daños de la osteoporosis”, explica María. “Buscamos cómo conseguir modificar su superficie y lograr que no se aglomeren, que sean invisibles al sistema inmune y que se dirijan hacia las células tumorales, y que al llegar allí, puedan liberar su carga de fármaco cuando reciban un estímulo. Por eso son inteligentes”.

Para explicar en qué consiste, han hecho este vídeo. Se trata de un corto de animación con nanopartículas que tienen ojos y van armadas, un ejercito minúsculo que protagoniza un hallazgo científico que puede cambiar el mundo de la salud en el S.XXI.

 

 

Durante el encuentro de científicas y divulgadoras convocada por Lancôme a la que me invitaron como redactora jefa de QUO. Maria Vallet-Regi me muestra el vídeo en su móvil.

 

Momentazo en que probamos distintos cosméticos, con María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas(CNIO). “¿Tú sabes qué es esto del Glow?- me dice”. “Ni la menor idea”, respondo.


 

 

 

 

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