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La transexualidad a escena. ¿Qué es ser una Chica Danesa?

 

Edie Redmayne interpreta a Lili Elbe en la nueva película del oscarizado Tom Hooper

Edie Redmayne interpreta a Lili Elbe en la nueva película del oscarizado Tom Hooper

Llega con algún dardo en las críticas cinematográficas: Hooper domestica al primer hombre que se cambia de sexo”, dice El Confidencial. Y compite en taquilla, hoy, con la testosterónica Los Odiosos 8, de Tarantino. En Oriente Medio la han censurado por alimentar la depravación, sin embargo, los de Hollywood la han nominado a cuatro Oscar. Con todo esto, y mucho más, hoy se estrena La chica danesa. Es una peli que para mí hace historia. Por primera vez la transexualidad se aborda como superproducción, dirigida al gran público, y se ofrece como entretenimiento con palomitas.

Hace algún tiempo hice un reportaje sobre transexualidad. Lo que más me interesó y aprendí de aquel reportaje fue algo profundo: qué significa sentirse mujer u hombre. Supe, esto parece evidente, que no se es mujer por llevar tacones, pelo largo, o pintarse los labios. Pero es más aún: una no se sabe mujer por tener vagina.

Ser mujer se siente del mismo modo que sabes que eres tú, y no otra persona. Y las chicas danesas se sienten mujeres aunque nacieran con genitales masculinos.

La película La Chica Danesa cuenta la historia de una de ellas. Lili Elbe fue una reconocida pintora danesa en la década de los años veinte del siglo pasado. Y se considera la primera persona de la historia intervenida quirúrgicamente para cambiar de sexo. Lo anecdótico es que su deseo de cambio ocurrió mientras posaba vestida con ropa femenina para la que fue su esposa, también pintora. Y, lo extraordinariamente valiente, es que le practicaron cinco arriesgadísimas intervenciones quirúrgica de reasignación de sexo, por aquel entonces muy experimental. Elbe no sobrevivió a la quinta, cuando le iban a transplantar un útero, porque soñaba con ser madre. Murió con 48 años en Dresden, Alemania. Su autobiografía, ‘Man Into Woman‘, fue publicada en 1933.

3.000 personas en España

La transexualidad es un fenómeno universal, está presente en todas las culturas, en todos los niveles socioeconómicos, en todas las razas y religiones, en todas las épocas. Es difícil saber cómo está de extendido. Aunque hay un estimado: en países como Dinamarca y Suecia –donde se lleva un registro médico desde el nacimiento de las personas hasta su muerte–, las cifras de reasignación de sexo son de uno por cada 30 mil adultos de hombre a mujer, y uno por cada cien mil adultos de mujer a hombre. Con estas estimaciones, se calcula que en España hay entre 2.000 y 3.000 transexuales. Pero se sabe que es un dato sesgado, porque muchas personas deciden mantenerlo oculto a lo largo de sus vidas, y jamás se operan.

¿Qué es ser transexual?

La actriz estadounidense Laverne Cox se convirtió en la primera persona transexual en aparecer en la portada de la revista Time. Fue nominada a los premios Emmy como mejor actriz secundaria por su papel en la serie "Orange is the new black", drama carcelario de la plataforma Nexflix

La actriz estadounidense Laverne Cox se convirtió en la primera persona transexual en aparecer en la portada de la revista Time. Fue nominada a los premios Emmy como mejor actriz secundaria por su papel en la serie “Orange is the new black”, drama carcelario de la plataforma Nexflix

La persona transexual (TS) se percibe en un cuerpo del sexo opuesto al de su género biológico  o de apariencia. Se percibe y siente como una mujer que está en un cuerpo de un hombre, o viceversa. Hay varios interesantes estudios científicos que abordan cómo se produce esta situacióndesde la dotación genética y el cerebro humano.

Lo primero que uno aprende en un clase básica es que los hombres llevan en su material genético un cromosoma X y uno Y, mientras que las mujeres tenemos dos cromosomas X. Pero cuando los genes se miran con más atención, nada es tan simple. Puede resultar que embriones con cromosomas XY se conviertan físicamente en mujeres y viceversa, que embriones marcados genéticamente como XX terminen desarrollando genitales masculinos.

 

Aydian Dowling, abogado de Oregón, transgénero, fue uno de los cinco finalistas del concurso ‘Ultimate Guy Search’ de la revista Men’s Health 2015. Finalmente no ganó, pero estuvo apunto.

Aydian Dowling, abogado de Oregón, transgénero, fue uno de los cinco finalistas del concurso ‘Ultimate Guy Search’ de la revista Men’s Health 2015. Finalmente no ganó, pero estuvo cerca.

Desde 1990 los genetistas han identificado un conjunto de genes que, al activarse, pueden dar un vuelco en el destino sexual de un embrión. El gen SRY, por ejemplo, puede convertir unos incipientes ovarios en testículos. El gen WNT4 puede bloquear el desarrollo de testículos. Y el gen RSPO1 puede provocar que las gónadas de un embrión sean una mezcla de células testiculares y ováricas.

El sexo comienza a definirse entre la quinta y la sexta semana de gestación. En ese lapso, al mismo tiempo que los genes dictan la forma del cuerpo, ordenan las finas puntadas que tejerán las áreas cerebrales responsables de sentirse mujer u hombre. Y, a veces, el cerebro experimenta una diferenciación sexual contraria a la dotación cromosómica (la XX o XY). Esta incoherencia hace que definir el sexo sea más complicado de lo que uno cree.

Hoy, los genetistas ofrecen una visión más matizada del sexo, pero la sociedad sigue fabricando balones para niño y muñecas para niña. Las personas transexuales no saben donde encajan desde la infancia, ya de los 3 a los 5 años se enfrentan a la dureza de no encontrar un lugar para ellos.

Con todo esto, creo que hoy es un gran día para los chicos y para las chicas, aún más para las chicas danesas.

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Y tú, ¿cómo honraste tu placenta?

 

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La fotógrafa Emma Jean Nolan publicó la foto en su facebook, con el cordón umbilical formando la palabra “love” para honrar la tradición maorí de enterrarlas.

Lo más probable es que la tuya, como la mía, fuera al contenedor de residuos biológicos. Como tal se trata cuando el parto tiene lugar en el hospital. Hoy, la foto de una placenta con bebé y cordón umbilical han triunfado en las redes sociales. La campaña, junto a la foto, propone: “honra tu placenta”.

Para hacerlo, primero hay que vencer el vacío legal en el que se mueve. Una vez fuera del útero, no se sabe muy bien de quién es legalmente, por lo que solicitarla al hospital no entra dentro del epígrafe “derecho”. Son tuyas las zapatillas que te llevaste al parto, pero la placenta no está claro. Así que, honrarla, al modo que solicita esta nueva campaña que hoy es viral, no es tarea fácil.

Entre las propuesta para honrar una placenta, hay de todo. Puedes elegir entre beberla en forma de batido preparado con zumo de frutas; comerla tal cual, cruda (algunas famosas eligen esta opción); puedes hacer un guiso; secarla y molerla para después esparcir los restos allá donde consideres, o enterrarla, como parece que hacen los maorís. En Alemania a veces la entierran y plantan un árbol al que llaman “Lebesbaum”, o árbol de la vida.

Y bien, antes de optar por enterramiento o batido, estará bien saber qué es lo que honras.

La placenta tiene como peculiaridad que es un órgano efímero, esto le da un aire poético que no le hace perder su espeluznante aspecto. Es un órgano que se genera para un único uso. A través de ella, el bebé se alimenta para crecer y recibe el oxígeno que le mantiene vivo.

¿De donde sale? La placenta es padre y madre

Se desarrolla a partir de las mismas primeras células que provienen del espermatozoide y el óvulo. Se genera de esas primeras divisiones celulares. Así que es un poco padre y un poco madre (aún no se ha producido, hasta la fecha, ningún juicio por custodia de placenta, que yo sepa).

A medida que se acerca la fecha del parto, la placenta envejece y, cuando sale, produce un “desgarro” y una perdida de sangre de la madre por los vasos sanguíneos que antes la sujetaban y ahora han quedado abiertos.

Entre las muchas curiosidades biológicas que acontecen en una homínida, esta es una de las que más me asombran. Para cerrar esas salidas de sangre, el útero se contrae y reduce su tamaño, y esto lo favorece, entre otras cosas, la lactancia. La succión del pezón por el bebé, produce chorros de oxitocina, que estimulan esas contracciones necesarias.

Y así, una vez que sale el bebé, unos minutos después, se produce el “alumbramiento” de la placenta. Y ahí habrá llegado el momento de honrarla. Quien quiera su placenta, que la tenga. La mía, que no me la devuelvan.

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O le echas pasión, o te extingues (dice la ciencia :-))

besopeques  Sin pasión, nos habríamos quedado en la cueva y la glaciación, o un oso, se habría tragado al último Homo Sapiens. Todos los vivos hoy, somos descendientes de innumerables pasiones que acabaron con éxito. A otros, también apasionados, les aplastó un mamut (probablemente) y no andan ahora preocupados por los regalos de Reyes.

Pero todos los nuestros son los ancestros que bajaron del árbol, dejaron la cueva y se quitaron los calcetines para cortejar a machos y hembras, lloviera o tronara, hasta encontrar pareja…  De ahí que 16 millones de personas en este planeta sean todas de la misma familia que el bárbaro Genghis Khan. Bárbaro, sí, cruel, también. Pero hacía el amor todas las noches (cuentan), lo que ha hecho que su ADN se expanda apasionadamente hasta nuestros días. Si uno solo de los antepasados de nuestra línea evolutiva hubiera dicho: “¡Uff, qué pereza!”… no estaríamos aquí.

Pero la pasión es como una peli en la que no sabes si el prota es bueno o malo. Apasionados bailamos tango; corremos un maratón; estudiamos una ingeniería; subimos a la Luna y bajamos… También, apasionados, pegamos puñetazos, lloramos hiel por el abandono, o perseguimos a un ex amante por cada red social enviándole restos moribundos de nuestros gatitos compartidos.

Buena, o mala, pero es la pasión lo que nos saca de la cama. A los humanos, y a los osos panda. Así lo muestras científicos del Meghan Martin-Wintle del Instituto de Conservación del Zoo de San Diego.“Los osos panda necesitan más pasión en su vida amorosa”, titula el Huffington Post. Eso, o se exinguen.

Los científicos encontraron que el plácido devorador de bambú se reproduce solo si se lo trabaja. Cuando el panda corteja, se muestra interesado por la hembra, y le echa pasión al flirteo, se reproduce. Cuando no lo hace, y se deja los calcetines puestos, pues el éxito reproductivo es 0. ¡¡La ciencia ha hablado!!

 

 

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