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Y tú, ¿cómo honraste tu placenta?

 

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La fotógrafa Emma Jean Nolan publicó la foto en su facebook, con el cordón umbilical formando la palabra “love” para honrar la tradición maorí de enterrarlas.

Lo más probable es que la tuya, como la mía, fuera al contenedor de residuos biológicos. Como tal se trata cuando el parto tiene lugar en el hospital. Hoy, la foto de una placenta con bebé y cordón umbilical han triunfado en las redes sociales. La campaña, junto a la foto, propone: “honra tu placenta”.

Para hacerlo, primero hay que vencer el vacío legal en el que se mueve. Una vez fuera del útero, no se sabe muy bien de quién es legalmente, por lo que solicitarla al hospital no entra dentro del epígrafe “derecho”. Son tuyas las zapatillas que te llevaste al parto, pero la placenta no está claro. Así que, honrarla, al modo que solicita esta nueva campaña que hoy es viral, no es tarea fácil.

Entre las propuesta para honrar una placenta, hay de todo. Puedes elegir entre beberla en forma de batido preparado con zumo de frutas; comerla tal cual, cruda (algunas famosas eligen esta opción); puedes hacer un guiso; secarla y molerla para después esparcir los restos allá donde consideres, o enterrarla, como parece que hacen los maorís. En Alemania a veces la entierran y plantan un árbol al que llaman “Lebesbaum”, o árbol de la vida.

Y bien, antes de optar por enterramiento o batido, estará bien saber qué es lo que honras.

La placenta tiene como peculiaridad que es un órgano efímero, esto le da un aire poético que no le hace perder su espeluznante aspecto. Es un órgano que se genera para un único uso. A través de ella, el bebé se alimenta para crecer y recibe el oxígeno que le mantiene vivo.

¿De donde sale? La placenta es padre y madre

Se desarrolla a partir de las mismas primeras células que provienen del espermatozoide y el óvulo. Se genera de esas primeras divisiones celulares. Así que es un poco padre y un poco madre (aún no se ha producido, hasta la fecha, ningún juicio por custodia de placenta, que yo sepa).

A medida que se acerca la fecha del parto, la placenta envejece y, cuando sale, produce un “desgarro” y una perdida de sangre de la madre por los vasos sanguíneos que antes la sujetaban y ahora han quedado abiertos.

Entre las muchas curiosidades biológicas que acontecen en una homínida, esta es una de las que más me asombran. Para cerrar esas salidas de sangre, el útero se contrae y reduce su tamaño, y esto lo favorece, entre otras cosas, la lactancia. La succión del pezón por el bebé, produce chorros de oxitocina, que estimulan esas contracciones necesarias.

Y así, una vez que sale el bebé, unos minutos después, se produce el “alumbramiento” de la placenta. Y ahí habrá llegado el momento de honrarla. Quien quiera su placenta, que la tenga. La mía, que no me la devuelvan.

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Orgasmos de mujer pintados en la barra de un bar

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Olga me dice que tiene un orgasmo de alta intensidad, que dura poco, unos dos segundos. Y que después tiene otro. El segundo, que ocurre cuando él también tiene su orgasmo, dura más, pero es más suave.

“Con cada mujer que he estado, su orgasmo ha sido distinto”. La frase es de Carlos, colega periodista, y amigo. “A una de ellas le temblaba todo el cuerpo con orgasmos consecutivos. Había que parar para que no le diera un shock; otra, ni pestañeaba, me recordaba a la canción de Javier Khrae, esa que finge que no tiene orgasmos… Y, cómo olvidar a Margot. Margot (aunque en realidad se llamaba Margarita y era madrileña), eyaculaba. Mi ex (siete años de matrimonio) tenía orgasmos dulces y cortitos: se quedaba unos segundos como si estuviera viendo a Dios, y después se tronchaba de risa”.

Pocos días después de mi conversación con Carlos, salí con Elena. Un café en la barra de un bar sin prisa, y una petición que después hice a más amigas: ¿Cómo pintarías tu orgasmo? Elena sacó del bolso su tablet e hizo este gráfico.

Elena: Tres orgasmos en uno.

“Todo esto en diez minutos””, me dice, y añade: “sin contar el cigarrito”.

 

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Maribel: “Mi orgasmo es de elefante” .

“Tardo poco en alcanzar un gran excitación. Y me encanta mantenerme en ese momento todo lo posible. Con un buen amante que disfrute el sexo, puedo estar ahí, en ese estado de excitación divina, como si no hubera mañana 🙂 y, en un momento, me disparo como si ascendiera en globo. Mi orgasmo puede durar diez o más segundos. Después me desplomo”.

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Alicia lo pintó en inglés y de colores. Así que le pedí su traducción:

“Aquí vamos. Nos entonamos con juegos estimulando los sentidos, las manos lideran. Me toca, normalmente (casi requisito) es que yo tengo mi orgasmo clitoriano. Se introduce en mí y vamos cambiando de posturas (depende de si estoy ovulando, premenstrual… hay posturas que me gustan más o me molestan así que esta fase es variada). A veces sucede que nos corremos a la vez. Pero es más común que él retenga hasta que yo comienzo.  Acabamos abrazándonos y con besitos. Según los libros de almohada sobre la sexualidad en China, el signo para ver la satisfacción sexual de una mujer es que tengas las mejillas sonrosadas. Y esto pasa de verdad ¡¡ Molaaaaaaaaaaaaaa!!!

sol

 

Pilar: Un orgasmo de libro en 10 minutos.

Le pregunté por qué coloca su orgasmo más arriba en el gráfico que el orgasmo masculino. Respondió: “Es que no hay color. Él eyacula en nanosegundos, yo subo al Empire State y me paso un rato de paseo por las nubes”.

Viana

Clara: “Para mí es como subir al infinito. Y todo el rato se puede volver a empezar”

Marta

 

 

 

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Así encogen los órganos internos de una mujer durante el embarazo. ¡Ay!

Esta animación duele. La realizó el Museo de Ciencia e Industria de Chicago. Han recreado qué ocurre dentro de una mujer mientras el embrión crece. Se trata de hacer hueco a un cuerpo más grande que un balón de rugby, y que puede llegar a pesar más de 4 kg. en la peor de las circunstancias. Para ser “primera cuna” hay que echar a un lado corazón, hígado, pulmón y estómago. A medida que el embrión toma sitio, la vejiga se aplasta más allá de lo humano (hay que hacer pis a todas horas), los pulmones casi se salen por la garganta y, se comprimen tanto, que cuesta llenarlos de aire, y jadeamos. El estómago se “escurre” entre las costillas, y hacer una digestión es una “ardorosa” tarea llena de reflujos. ¡Y los intestinos! Pues se hacen hueco donde pueden. ¡Ay!

Gif I saw of how women's organs shift during pregnancy - Imgur

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