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Orgasmos de mujer pintados en la barra de un bar

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Olga me dice que tiene un orgasmo de alta intensidad, que dura poco, unos dos segundos. Y que después tiene otro. El segundo, que ocurre cuando él también tiene su orgasmo, dura más, pero es más suave.

“Con cada mujer que he estado, su orgasmo ha sido distinto”. La frase es de Carlos, colega periodista, y amigo. “A una de ellas le temblaba todo el cuerpo con orgasmos consecutivos. Había que parar para que no le diera un shock; otra, ni pestañeaba, me recordaba a la canción de Javier Khrae, esa que finge que no tiene orgasmos… Y, cómo olvidar a Margot. Margot (aunque en realidad se llamaba Margarita y era madrileña), eyaculaba. Mi ex (siete años de matrimonio) tenía orgasmos dulces y cortitos: se quedaba unos segundos como si estuviera viendo a Dios, y después se tronchaba de risa”.

Pocos días después de mi conversación con Carlos, salí con Elena. Un café en la barra de un bar sin prisa, y una petición que después hice a más amigas: ¿Cómo pintarías tu orgasmo? Elena sacó del bolso su tablet e hizo este gráfico.

Elena: Tres orgasmos en uno.

“Todo esto en diez minutos””, me dice, y añade: “sin contar el cigarrito”.

 

vitoria

 

Maribel: “Mi orgasmo es de elefante” .

“Tardo poco en alcanzar un gran excitación. Y me encanta mantenerme en ese momento todo lo posible. Con un buen amante que disfrute el sexo, puedo estar ahí, en ese estado de excitación divina, como si no hubera mañana 🙂 y, en un momento, me disparo como si ascendiera en globo. Mi orgasmo puede durar diez o más segundos. Después me desplomo”.

elefante

 

Alicia lo pintó en inglés y de colores. Así que le pedí su traducción:

“Aquí vamos. Nos entonamos con juegos estimulando los sentidos, las manos lideran. Me toca, normalmente (casi requisito) es que yo tengo mi orgasmo clitoriano. Se introduce en mí y vamos cambiando de posturas (depende de si estoy ovulando, premenstrual… hay posturas que me gustan más o me molestan así que esta fase es variada). A veces sucede que nos corremos a la vez. Pero es más común que él retenga hasta que yo comienzo.  Acabamos abrazándonos y con besitos. Según los libros de almohada sobre la sexualidad en China, el signo para ver la satisfacción sexual de una mujer es que tengas las mejillas sonrosadas. Y esto pasa de verdad ¡¡ Molaaaaaaaaaaaaaa!!!

sol

 

Pilar: Un orgasmo de libro en 10 minutos.

Le pregunté por qué coloca su orgasmo más arriba en el gráfico que el orgasmo masculino. Respondió: “Es que no hay color. Él eyacula en nanosegundos, yo subo al Empire State y me paso un rato de paseo por las nubes”.

Viana

Clara: “Para mí es como subir al infinito. Y todo el rato se puede volver a empezar”

Marta

 

 

 

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Luz verde al primer fármaco para el deseo sexual de la mujer

Orgasm inc es un interesante documental que muestra la carrera de las farmacéuticas por conseguir la aprobación de la FDA de sus “viagras para mujeres”, y cuestiona que la falta de deseo femenino sea una enfermedad que haya que tratar con fármacos. Muy recomendable.

Orgasm inc es un interesante documental que muestra la carrera de las farmacéuticas por conseguir la aprobación de la FDA de sus “viagras para mujeres”, y cuestiona que la falta de deseo femenino sea una enfermedad que haya que tratar con fármacos. Muy recomendable.

La FDA abrió ayer la puerta a la comercialización de lo que será el primer ”Viagra femenino” de venta en farmacia: Flibanserin. Será el primer medicamento legal para tratar la falta de deseo en las mujeres, técnicamente: Desorden de Hipoactividad del Deseo Sexual.

En esta ocasión, los grupos de presión que acusaban de sexismo farmacéutico a la FDA han ganado la batalla. “¿El deseo sexual es un derecho humano?”, preguntaban en la campaña pro viagra rosa. Argumentaban que existen ya 26 fármacos para tratar el bajo deseo sexual en hombres, y ninguno en mujeres. 26 a 0, era la bandera. Desde hoy, el marcador es de un 26 a 1.

Pero flibanserín no llega aupado por fuegos artificiales. La sombra está en si su aprobación tiene que ver con una mejora real en la salud sexual de la mujer, o con un triunfo de traca para la farmacéutica que lo desarrolla, Sprout Pharmaceuticals, y que finalmente se ha llevado el gato al agua. Me explico.

Desde la aprobación del Viagra en 1984 (la pastilla azul para hombres), la industria farmacéutica entró en una carrera por desarrollar un fármaco que palíe lo que algunos llamaron una “epidemia oculta”, se referían a ese más de un 30% de mujeres que manifiesta falta de deseo sexual. Es un porcentaje alto, muy alto.

Es verdad que no había fármacos para mujeres, y aún más cierto es que flibanserín va a venderse como churros. En numerosas ocasiones, otros remedios con ese destino, (lo último fueron parches transdémicos de testosterona), se presentaron para su aprobación a la FDA, que, una y otra vez, los mandó de vuelta a casa.

Flibanserin ha sido presentado para su aprobación tres veces. A la tercera ha sido la vencida. Antes, su fabricación estaba en manos de otra farmacéutica, que cedió la fórmula cuando la FDA les pidió que lo dejaran en el cajón de los experimentos fallidos.

Y tiene aún más historia, flibanserín inició su andadura en farmacias como antidepresivo. Se retiró, porque era poco eficaz, y fue por azar como encontraron que podrían cambiarle el color, pintarlas de rosa, y comercializarlo como un tratamiento contra la falta de deseo en la mujer.

Cuando en 2010 la FDA rechazó el medicamento, la psicóloga Leonore Tiefer, de la universidad de Nueva York y miembro del comité de consultas de la FDA, explicó en aquel momento que una píldora de este tipo corría el riesgo de decepcionar a un gran número de mujeres.

Según la experta, la complejidad emocional de la sexualidad femenina y los problemas derivados a menudo carecen de causas médicas. Y yo creo que esta es la piedra de toque de este fármaco.

Si el viagra para hombres funciona, es porque soluciona un problema “mecánico”. La disfunción eréctil es principalmente un asunto de fluido sanguíneo, que no llega bien donde tiene que llegar, y la pastilla azul lo resuelve. Sin embargo, la falta de deseo en las mujeres responde a una interacción entre hormonas, la conformación química en el cerebro y también, aunque yo diría fundamentalmente, tiene que ver con su cultura, su bienestar con la pareja, la relación que haya tenido con la sexualidad a lo largo de su vida, y su momento personal: a más estrés, menos libido, y si de algo andamos sobradas las mujeres es de estrés.

El dilema es que la hoy celebrada viagra femenina no soluciona fallos mecánicos, flibanserín va directo al sistema nervioso central: es un fármaco que hace malabares con neurotransmisores. Clasificado como un agonista-5HT de receptor de serotoninfa, básicamente incrementa la dopamina y la nonradrenalina al tiempo que reduce la serotonina en el cerebro.

La cuestión es que flibanserín es un chute al sistema nervioso central. Directo al cerebro.

El comité de expertos que asesora la FDA ha valorado que los beneficios de esta modalidad de Viagra son “moderados” o “marginales”, sin embargo, decidió por 18 votos a favor y 6 en contra recomendarla para que se comercialice . El panel tomó esta decisión después de escuchar a varias mujeres que sufren el desorden del deseo sexual hipoactivo, y que se alineaban con la farmacéutica que desarrollará el fármaco.

La aprobación de flibanserin tiene recomendaciones: La píldora rosa será diagnosticada solo a mujeres pre menopáusicas que sufren el llamado desorden del deseo sexual hipoactivo, ha de informarse adecuadamente sobre sus contraindicaciones, y solicitan que se haga una campaña educativa.

Hace algún tiempo hice un reportaje sobre el deseo sexual en la mujer. ¿Qué excita a las mujeres? Fue muy interesante conocer cómo se enreda algo tan natural como la excitación sexual. Por eso, si yo hoy no aplaudo la aprobación de flibanserin, es porque considero que para excitarnos, ellas y ellos, y disfrutar de una sexualidad tan natural y gozosa como la de un buen desayuno, la solución (salvo excepciones en las que sí hay complicaciones orgánicas) está en aprender a vivir el sexo con salud, libres de “culpa”, de estrés y de miedo. Y eso no lo resuelve un fármaco.

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Razones por las que un hombre es mejor que el turrón de chocolate

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Si sucede que despiertas de la siesta, y dudas entre ese hombre templado que aún descansa, o el deleite del turrón en tu boca, has de saber que es científicamente recomendable elegir hombre.

Es posible dudar. El turrón no pide nada, puedes comerlo delante de tu madre, y el surtido de la caja incluye variedades con almendra, yema, revestido de chocolate, más o menos dulces… Pero el cuerpo de un hombre ofrece dos metros cuadrados de piel a explorar, llena de surcos, laderas y otros accidentes geográficos; viene sin azúcar y gluten free, su envoltorio es reciclable, y consumirlo no engorda y es gratis. Solo con rozarlo, un hombre es increíblemente beneficioso para el sistema inmune y la sonrisa.

Si el día es frío, y hoy lo es, un hombre te calienta los pies, el turrón no. De su piel más caliente fluye calor hasta que las dos superficies en contacto alcanzan el equilibrio térmico. Como si rescatara a un alpinista al borde de la congelación, la trasferencia de calor hará que en poco tiempo tus pies y manos se templen.

La tarde, hoy, también es larga. Hay tiempo y el cuerpo de un hombre sirve para jugar. El juego es una actividad de ensayo-error. Aprendemos jugando, y, para que juguemos más, la biología cuenta con la estrategia del placer. Un cuerpo humano es de los entretenimientos de adulto más interesantes que existen. Hay más posturas sexuales que piezas de colores en el cubo de Rubik, y cuanto más se practican, más colores encajan.

Ese juego de cama y sofá es mejor que salir a andar, y no hace falta llevar bufanda. Bastan seis minutos, lo que suele durar por término medio jugar al sexo. En esa mini eternidad, más o menos lo que tardan en ponerse al dentes los espaguetis, el gasto energético supone la pérdida de 21 calorías, aproximadamente lo mismo que dedicar esos seis minutos a caminar. No es mucho, pero da para después comerse el turrón sin culpa, y sin pasar frío.

El sexo te vacuna contra la gripe. Entre lo mucho que fluye dentro de ti cuando haces el amor, ocurre que una particular hormona, dehidroepiandrosterona (DHEA), se anima bajo las sábanas. La DHEA no asoma cuando te relames con el turrón, pero sí cuando disfrutas de ese hombre que acaricia. La DHEA, durante el sexo, incrementa hasta en un 30% los niveles de unos anticuerpos que se llaman inmunoglobulinas A. Y tu sistema inmune reverdece. La inmunoglobina A es un antígeno que combate la gripe, así que tenemos a nuestro lado un paisaje templado en 3D y una vacuna natural.

Es más beneficioso que la dieta mediterránea: se acelera el ritmo cardiaco de una forma sana, y mejora el estado general del sistema vascular y las arterias. Un estudio de la Queens University de Belfast mostraba que la práctica sexual de dos o más veces a la semana reduce en un 50% la posibilidad de un ataque al corazón. Además, las heridas —las físicas— cicatrizan mejor y más rápido (según otro estudio de la Ohio State University Medical Center), y mejora la presión arterial diastólica, esto es, el número que aparece abajo cuando se calcula la presión sanguínea, según otro estudio publicado en Annals of Behavioral Medicine.

Y qué decir de lo mucho que gana la sonrisa. Si Google desarrollara unas gafas verdaderamente maravillosas, serían las que nos permitieran vernos por dentro, unas gafas todo lo cool que quieran, con las que pudiéramos observar el río de hormonas que producimos, el enredo de neurotrasmisores activados cada vez que miramos, besamos, tocamos, lamemos o abrazamos el cuerpo de un hombre.

Casi a tientas, los que investigan cerebros hablan a menudo de una hormona, probablemente la más noble, la oxitocina. La producimos de forma natural, unos más, otros menos. Niveles altos de esta hormona están asociados a sufrir menos estrés, a tener menos miedos, a sentirte más unido a los tuyos, incluso a disfrutar de la música y, entre otras muchas bondades, a sentirse enamorado.

Y ahí está. Fuera hace frío, y hay tiempo. Basta con abrazar el cuerpo de un hombre para que los niveles de oxitocina aumenten en tu torrente sanguíneo. Un abrazo es una mina geotérmica. Y si asoma con la primera caricia, brota como un géiser durante el orgasmo.

El turrón, revestido de chocolate, también tiene buenas razones. El chocolate es un placer a mano y es un alimento rico en feniletilamina, que parece suplir con inocencia las carencias naturales de la oxitocina.

¿Pero puede el turrón conseguir la misma sonrisa derivada del disfrute del cuerpo de un hombre? En Escocia, en la Universidad de Edimburgo, han investigado con ratones qué ocurre con la oxitocina tras el orgasmo. A las 48 horas los niveles de esta hormona tesoro permanecen todavía altos, y los ratones se muestran sumamente fieles y unidos como en un vínculo de por vida. Al turrón, sin embargo, le olvidaremos hasta las próximas navidades.

Con mis mejores deseos para 2015 🙂

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