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Píldora masculina: ¿Te fías de que él la tome?

 

Prototipo de anticonceptivo oral para hombres del año 2001

Prototipo de anticonceptivo oral para hombres del año 2001

“No te preocupes, que yo me controlo”, esta frase, pronunciada en la cúspide de la ola, arrastra un tsunami y un acto de fe (de ella). Al instante ¡zas! Más de 100 millones de espermatozoides en tropel desafían al comandante para que uno, solo uno, burle el control y fecunde un óvulo. En España se producen cada año unos 240.000 embarazos no deseados. Y el dedo acusador, en todas las estadísticas, asaetea a la mujer: “El 20% de las españolas, alrededor de dos millones, no utiliza métodos anticonceptivos o hace uso de ellos de forma inadecuada”.  Pero anticipo un detalle: para ellos —los hombres— no existe aún un anticonceptivo similar a la oferta para homínidas. Y, según las encuestas, si lo hubiera, lo tomarían.
Llego a una reunión de blogueros y blogueras. Nos van a presentar una herramienta informática, Anticipatest. Sirve para que la mujer averigüe qué anticonceptivo es el más adecuado para ella. Me siento a la mesa del hotel en el que nos citan, con zumo de naranja y bollitos variados, y tengo a tiro a un ginecólogo, el desarrollador de la herramienta, que se encuentra a diario con homínidas a las que ofrece un surtido de al menos 15 modelos de anticonceptivos. Con o sin regla, de una o dos hormonas, intravaginales, cutáneos, subcutáneos, palitos, inyecciones, píldoras…

Pregunto: ¿Y para los hombres, qué hay?

La respuesta del doctor Sergio Haimovich, del Hospital del Mar en Barcelona, no requiere mucha saliva: “Para ellos hay dos, preservativo, y vasectomía”. Y sobre el preservativo añade: “Los hombres se inventan muchas motos para no usarlos”.
Las “motos” que señala el ginecólogo son cantinela, pero deberíamos oírlas más cuando lo cierto es que suenan desde los tiempos del Rey Minos (1200 a.C) cuando se empleaban vejigas de pescado o  de cabra para retener el semen: “Duele, molesta, no siento lo mismo…”. Frases seguidas de una consecuencia: que no se utilicen siempre  y que, al final, sea la mujer quien se anticonceptive.
El doctor explica: “Cuando una chica hace su primera visita al ginecólogo, entre los 13 y los 16 años, le digo que tiene que seguir un doble método, uno que le dé absoluta seguridad para no quedarse embarazada, y, además, el preservativo, única barrera contras las enfermedades de transmisión sexual”. Me arremango para abanderar a los hombres, y pregunto:

  ¿Y en la primera visita del CHICO al ginecólogo, qué le recomienda?”.

El amable doctor Haimovich no pestañea: “¿Chicos? ¿qué chicos?”. Los chicos, a esa edad, también están a punto de disfrutar sus primeras relaciones sexuales, pero no tienen un médico al que ir para que les cuente que ellos también se quedan embarazados si consiguen “vender la moto”. No hay ningún protocolo. La madre, o el padre, no le llevan a que le expliquen, nadie se plantea que el niño varón hace el amor, y que también él tiene derecho a prevenir ambas cosas, embarazos y el ogro de las enfermedades de transmisión sexual.
Sin digerir el cruasán, pregunto sobre los nuevos métodos en el horno dirigidos a la anticoncepción masculina. El último avance lo presentaron unos días atrás investigadores australianos. En la Universidad de Melbourne han trabajado en bloquear las dos proteínas esenciales para que los espermatozoides se desplacen a través de los órganos reproductores masculinos. Han encontrado la manera de frenarlos. Funciona en ratones, pero ahora hay que ver si en el hombre es lo mismo.
Tiene como resultado la infertilidad  de manera temporal, y sin añadir hormonas a la mezcla.

Los investigadores aseguran que la píldora estará lista en 10 años. Pero lo mismo prometieron otros investigadores hace treinta años. Desde entonces se anuncia, a intervalos, la inminente llegada del anticonceptivo masculino. Así que debe tratarse de un bucle espacio-temporal. La píldora para hombres no la van a traer, tampoco esta vez, los Reyes Magos. ¿Por qué?

¿Por qué es tan difícil una píldora anticonceptiva para hombres?

El doctor Haimovich, ya un poquito harto de mí, contesta: “Además de la dificultad biológica de retener millones de espermatozoides frente a un único óvulo, hay una razón de peso….”. Ahí va: “La mujer no se fiaría de que fuera el hombre quien tomara la píldora?
Una encuesta realizada por investigadores de la Universidad de Teesside, en Reino Unido, mostró que, aunque los hombres aceptarían de buen grado tomar la ‘píldora masculina’ –un método a base de testosterona que estaba en fase experimental y que impedía la formación de espermatozoides–, la mayoría de las mujeres no confiarían en que sus parejas recordasen que deben tomarla a diario.
La encuesta se publicó en el Journal of Family Planning and Reproductive Health Care. Aquella píldora nunca llegó al mercado. Para qué invertir, con lo difícil que es frenar millones de células, si, además, socialmente, las motos se siguen vendiendo, y la mujer no se fía. En las redes sociales lancé esta pregunta: “¿Te fiarías de que fuera tu pareja quien se tome la píldora?” Ya sé que es una encuesta muy menor, pero de los tuits recibidos de mujeres, no hay ni una que diga fiarse. Hay varios “No” rotundos, y algún que otro “Ni de coña”. Dice @patribzgz 21h “No es que no me fiara, pero te juegas algo tan importante, que sobre todo sufrimos las mujeres, que no me gustaría dejarlo en otras manos”.

Los hombres SÍ la tomarían

Pero resalto un detalle de la encuesta de Reino Unido. Los hombre “Sí” la tomarían. Un colega periodista, varón y con dos hijos me pide que anote: “La mujer tiene opciones para prevenir un embarazo no deseado. ¡¡Yo sueño con la llegada del preservativo de grafeno!! —exclama  recordando la propuesta del concurso de Bill Gates para desarrollar los preservativos del futuro—”. Mi colega continúa: “Un anticonpetivo para hombres nos daría también a nosotros la posibilidad de controlar embarazos no deseados. Los hombres acogeríamos con los brazos abiertos un método eficaz”.

¿Qué hay detrás de las investigaciones de anticonceptivos para hombre?

Después de todo esto, he pensado averiguar en qué punto están las muchas investigaciones en desarrollo (o paradas) sobre anticonceptivos para hombres. Voy a empezar por estas. Iré contando qué me encuentro.

ONDAS DE ULTRASONIDO:  Las mismas que utilizan los fisioterapeutas. Se aplican en los testículos para que no fabriquen espermatozoides.

PÍLDORAS e INYECCIONES: A base de testosterona más progesterona,  y otra de progesterona y progestágeno. La investigación la hace en Australia el Anzac Research Intitute de Sydney.

POLÍMERO: En el conducto por donde se transportan los espermas  se inyecta un polímero que actúa como un espermicida

GOSIPOL: Del aceite de la semilla del algodón. Suprime la producción de espermatozoides a nivel testicular.   La está investigando el doctor Shelton Segal de la Fundación Rockefeller de Nueva York.

VACUNA ANTIFECUNDIDAD: Para conseguir que el sistema inmune destruya a los espermatozoides.

 

 

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