Archivo del Autor: Lorena Sánchez

Nanomedicina española para curar huesos heridos

 

“Se trata de nanoesferas de sílice, con poros de 2 a 10 nanómetros. Trabajamos en la posibilidad de utilizar esos poros para introducir fármacos y posteriormente liberarlos de forma controlada allí donde esté el daño”, quien me lo explica es María Vallet-Regi. La conocí en un encuentro organizado por la marca de cosméticos Lancôme, líder en el mundo de la belleza. Lo extraordinario es que las convocadas al paraíso del cosmético eran científicas y divulgadoras de ciencia. El motivo del encuentro era dar ideas para fomentar vocaciones científicas en niñas (y niños, añadí insistentemente).

Hablamos de muchas cosas, pero para mí la gran propuesta fue que para fomentar vocaciones en ciencia hay que mostrar por qué los que la hacen están enamorados de su trabajo. Si niñas y niños quieren ser astronautas, es porque es fascinante imaginarte a bordo de un Tesla rojo surfeando las galaxias. Mostremos pues que es fascinante mover la mano a un robot, o llegar a lo más intrincado de un cuerpo humano vivo para curarlo.

Vallet-Regi trabaja con biomateriales inteligentes para combatir enfermedades que hoy no tienen cura. Entre sus desafíos está tratar “heridas” que se producen en los huesos, o crear “vehículos” que lleven fármacos antitumorales directamente al tumor. Llegar a los huesos  para curarlos, o al nudo de un tumor,  posiblemente es tan complejo como aterrizar en Venus sin que la nave se desintegre.

Antes de que un fármaco, una “tirita”, llegue al esqueleto tiene que franquear un montón de barreras biológicas. Los huesos estás muy dentro. Lo mismo ocurre con llegar a un tumor y atacar exclusivamente a las células cancerígenes. Y eso es lo que ocupa a María Vallet-Regi cada día de su vida.

Lo que se trae entre manos son nanopartículas. “Nanoesferas de silicio, porosas, que pueden llevar en esos poros una carga del fármaco”. Estos materiales tienen poros de entre 2 y 50 nanómetros, Para imaginar de qué hablamos, pensemos que el espesor de un cabello humano es de 80.000 nanómetros. “Queremos usar esas nanoesferas para combatir el cáncer, o los daños de la osteoporosis”, explica María. “Buscamos cómo conseguir modificar su superficie y lograr que no se aglomeren, que sean invisibles al sistema inmune y que se dirijan hacia las células tumorales, y que al llegar allí, puedan liberar su carga de fármaco cuando reciban un estímulo. Por eso son inteligentes”.

Para explicar en qué consiste, han hecho este vídeo. Se trata de un corto de animación con nanopartículas que tienen ojos y van armadas, un ejercito minúsculo que protagoniza un hallazgo científico que puede cambiar el mundo de la salud en el S.XXI.

 

 

Durante el encuentro de científicas y divulgadoras convocada por Lancôme a la que me invitaron como redactora jefa de QUO. Maria Vallet-Regi me muestra el vídeo en su móvil.

 

Momentazo en que probamos distintos cosméticos, con María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas(CNIO). “¿Tú sabes qué es esto del Glow?- me dice”. “Ni la menor idea”, respondo.


 

 

 

 

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Calaya ha dado a luz

Ha ocurrido en el Zoológico Nacional Smithsonian de Washington. Calaya, una gorila de 15 años, dio a luz poco después de las seis de la mañana del pasado sábado. Tras el parto, toma a su cría entre las manos y le limpia la placenta con tanto mimo que parece besar una flor. Todo ocurre delante de cámaras, y hoy el vídeo es viral. Pero eso a Calaya le da igual. Desde el Smithsonian comunican que ya la han visto amamantar a la cría y que Mo-Key, que significa pequeño en lengua Lingala, tiene bastantes posibilidades de sobrevivir. Antes del parto, Calaya ha seguido un programa de adiestramiento con bebés gorila de mentira para aprender a amamantar, pero lo que ocurre en este vídeo  no se lo ha enseñado nadie. Parir impresiona, como impresiona el amor cada vez que llega.

 

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Los tacones se desploman

La alarma la ha desatado el Grupo NPD: las ventas de tacones altos cayeron un 12 por ciento en 2017, mientras que el mercado de zapatillas aumentó el 37 por ciento

El descenso en las ventas no es porque haya menos opciones. Según Edited, el inventario de tacón alto subió un 28%, es decir, había mucho más para elegir, y tenían una media de un 47% de descuento.

Los analistas lo atribuyen a una vida de mujer más activa y multitarea, y no aluden a que, sobre todo los últimos diseños, parecen con frecuencia maquinas de tortura medieval con hueco para un pie.

El hombre abandonó el tacón mucho antes. Llegaron a Europa en el S.XVII, cuando en la Corte adoraban los adornos persas, entre ellos, el  tacón en los zapatos. Los empezaron a calzar los aristócratas por embarradas calles adoquinadas. Cuando lo imitaron los hombres de clases más bajas,  los aristócratas aumentaron centímetros a los suyos y así nacieron los zapatos de tacón, ligadísimos al estatus social.

Luis XIV, bajito para ser rey, los llevaba rojos, el color elegido para que representaran el ardor de la batalla. En la segunda década del S.XVII la mujer incluyó en su atuendo prendas hasta entonces solo masculinas, entre ellas los tacones, y se los quedó.

Y así,  se camina mal, se conduce peor, es imposible cruzar la calle corriendo sin jugarse la vida, te duelen los pies, la espalda … hay que alejarse del hielo, la hierba y la arena…. Pero se cuentan por docenas en los armarios de Occidente. Ahora, sin embargo, los datos de venta en el mundo hablan de que el tacón está malherido. Quizá en breve renazca, más alto y más rojo, pero también es posible que la fascinación Persa haya perdido su poderoso influjo.   

 

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