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16 motivos para mirar los pechos de una mujer

laurealbinguillot5ok

Nada se mira desde tantos ángulos. Pechos de mujer han nutrido a presos, han puesto en la picota avances científicos, han sido musa de artistas y veto para genios. En la Francia de Luis XV las aristócratas servían licores en copas de porcelana hechas con el molde de sus pechos. Una investigación asegura que mirarlos hipnotiza a los hombres, otra, que son un camino al orgasmo sin atajos. El pecho de una mujer es más que una blanca colina, es un Himalaya. Estas son 16 buenas razones para admirarlo:

  1. Copas para el champán: Madame de Pompadur, amante, consejera y estadista de Luis XV, fue una de las mujeres más extraordinarias e influyentes del S.XVIII. Cuenta que en una ocasión llamó al vidriero de la Corte y le pidió que tallara una copa de porcelana, usando como molde uno de sus senos. Contó sus intenciones: que al beber champán los cortesanos paladearan la inalcanzable sensualidad de sus senos.
  2. Símbolo del pueblo.  Durante la Revolución Francesa el pecho de la mujer se convirtió en una símbolo contra la burguesía. La madre que amamanta a su bebé se identificó con la “ciudadanía responsable” en oposición a la costumbre de pagar a nodrizas que alimentaban a los hijos de la aristocracia. Los ideales igualitarios de la Ilustración se representaban con la imagen de una mujer que ofrece sus múltiples senos a todos los ciudadanos. La República es representada por una mujer con gorro frigio y, ocasionalmente, con el pecho desnudo.
  3. Fuente de la inmortalidad. Cuenta la mitología griega que Heracles para poder ser inmortal tenía que mamar de los pechos de Hera, pero ella se oponía. Hermes puso a Heracles en el pecho de Hera cuando ella dormía. Al despertarse lo empujó de su seno violentamente, pero era tarde: la leche fluyó y su estela dejó en el cielo la Vía Láctea
  4. Súplica de piedad: En las memorias de César hay un episodio sobre las mujeres galas de Avaricum. Cuenta que imploraban piedad a los soldados romanos descubriendo sus pechos, como gesto humillante de súplica, semejante al de las “passis manibus”
  5. Objeto de censura: “¡Qué se creen, que hemos venido a ver icebergs!”, este comentario, de un espectador chino, era clarificador. La versión de Titanic en su país había extirpado los pechos de la bella Winslet. Hay cientos de pechos vetados. A Facebook, por ejemplo, le pareció que la foto L’Étude du Nu (Estudio de Desnudo), de la célebre fotógrafa francesa Laure Albin Guillot (1879-1962), colgada en el muro del museo parisino del Jeu de Paume podía faltar al decoro que rige sus normas de red para todos los públicos. Así que lo cerró durante 24 horas, para valorar si aquel desnudo era apto para menores.
  6. Armas en la batalla: Afrodita, la robot rosa que ayudaba a Mazinger Z, jamás pronunció la famosa frase “Pechos Fuera” antes de lanzar sus proyectiles mamarios contra el mal. La frase fue un invento del imaginario infantil. Hoy, grupos feministas desnudan sus senos como armas, al grito de: “Nuestros pechos son más peligrosos que sus piedras”. Femen es el colectivo que guerrea a pecho descubierto. Se manifestaron contra el islamismo, contra el ex presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, y en programas de máxima audiencia (lo hicieron en Alemania) donde el objetivo era elegir a la próxima top model.
  7. Alimento perfecto: La leche materna es inimitable en laboratorio. Alimentar a un hijo supone a una madre el 30% de su gasto energético total. Un estudio a más de 157.000 mujeres encontró que la producción de leche requiere que la madre utilice un promedio de 500 calorías cada día, el equivalente a correr unos ocho kilómetros.
  8. Dan forma a las palabras: Hay investigadores que sostienen la hipótesis de que la succión durante la lactancia (vale la tetina de un bibe) influye en la forma del paladar del bebé y en el desarrollo de las capacidades motoras para formar palabras.
  9. Su efecto hipnótico en los hombres: El Urban Dictionary contiene la palabra “booblivious”, cuya definición es “distraerse tanto ante la presencia del pecho de una mujer que no respondes ni aunque te llamen por tu nombre”. Una reciente investigación mostró que los hombres puntúan peor en los tests de inteligencia después de ver imágenes de mujeres en top less. Steven M. Platec, neurocientífico del Georgia Gwinnett College, que fue a quien se le ocurrió el estudio, declaraba al explicarlo que los hombres “sufren una especie de hipnosis ante los pechos desnudos que les impide centrarse en otras tareas”.
  10. Llamada sexual: Antropólogos como Desmond Morris sugieren que la forma del pecho femenino evolucionó en respuesta a presiones sexuales, más que maternales. Al caminar erguidas se recolocó nuestra cadera, y se complicó el coito desde atrás. A cambio, aparecieron los abrazos y los besos cara a cara. Lo que teoriza Morris es que a partir de ese momento la evolución favoreció el desarrollo de los senos como “simuladores” de las nalgas que prehistóricamente habían constituido el reclamo fundamental para el macho.
  11. Botón del orgasmo. Los escáneres cerebrales que ahora están en auge para investigar el sexo han encontrado que existe cierta ligazón neuronal entre los pezones y los genitales, y más concretamente entre los pezones y el clítoris. Al estimular ambas zonas erógenas por separado se activan áreas similares en el cerebro. Esto explica que muchas mujeres puedan alcanzar el orgasmo con la estimulación de los pechos.
  12. Pilares de la autoestima: Hasta los pechos más turgentes se inclinan con la edad. El pecho, irremediablemente, deja de apuntar al cielo para caer a los infiernos. A partir de los 35 años, además del efecto de la gravedad, el mismo que tiene sobre la famosa manzana, se produce una curiosa involución biológica que contrae los conductos y los tejidos de la fabulosa fábrica de leche, lo que genera, no en todas las mujeres, la pérdida de volumen del seno. Esa es la edad más frecuente a la que las mujeres acuden a las clínicas de estética. Los estudios demuestran ¡que los senos son más importantes para las mujeres que para los hombres!
  13. Fuente de altruismo: La OMS en 2001 acreditó a los Bancos de Leche Humana  como una de las mejores estrategias sanitarias en la disminución de la mortalidad infantil. Esta leche es muy demandada por las ventajas que aporta para los niños nacidos prematuramente. En su primer año, el  banco de leche materna de Extremadura ha contado con 36 donantes -de las que seis están en activo-, que han donado 198 litros de leche, una cifra que se puede considerar por encima de la media.
  14. Cuestionan a la ciencia. Angelina Jolie hizo pública su mastectomía bilateral preventiva. Su confesión, además de pólvora mediática, puso en la picota uno de los grandes avances clínicos de nuestros tiempos, el diagnóstico genético. No toda la comunidad médica está de acuerdo en que la extirpación de las mamas por mandato genético sea la única garantía de librarse del cáncer. Ya contamos, y se espera que lleguen más, con diagnósticos genéticos de varias enfermedades. ¿Cómo influirá esto en nuestros tratamientos? ¿Y en nuestro currículo? Angelina Jolie hizo que un debate científico y social de primer orden se consumiera en cada casa.
  15. Remedio posible. Howard Cohen tiene 59 años, vive en Estados Unidos, y desde hace cuatro años toma leche materna para combatir el cáncer de próstata. Nuevos estudios sobre sus propiedades sirvieron a Cohen para creer en ella como remedio. Un grupo de científicos destruyó células cancerígenas en el laboratorio usando un ingrediente presente en la leche materna. Cohen no es el único. Según el Banco de Leche Materna de California, EEUU, durante los últimos cuatro años, unos 28 pacientes adultos han llegado con prescripciones médicas solicitando leche materna.
  16. Amamantar a un hombre y la Caridad Romana. La Caridad Romana, retratada en numerosas obras de arte, representa a una mujer amamantando a un hombre. Cimon es un anciano preso a quien se ha privado de comida y bebida. La mujer es Pero, una joven romana que visita cada noche a su padre en la celda y le ofrece la leche materna para salvar su vida. En la mitología griega, Téctafo, príncipe prisionero de Deríades, es condenado a morir de hambre. Su hija Eeria le visita en la cárcel y le alimenta con su pecho.
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