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Ni los volcanes de Urano, ni nuevas lunas de Saturno pueden llevar nombre de mujer.

Una paradoja legal impide poner nombre femenino a los descubrimientos geológicos en otros planetas. Las mujeres han quedado confinadas a un solo lugar en el Sistema Solar, Venus. ¿Qué está pasando?

En Venus, el planeta con la atmósfera más caliente del Sistema Solar, están representadas Cleopatra, Edith Piaf, la diva María Callas, Greta Garbo… Hay casi 1000 accidentes geográficos en Venus, valles, planicies, montículos y surcos,  mil cráteres con nombre de mujer. Son mujeres que han realizado contribuciones excepcionales o fundamentales en su campo —si tienen más de 20 km de diámetro— o nombres de pila femeninos comunes si su diámetro es menor. Así que también están representadas en las calles y plazas del Lucero del alba Juana y Magdalena, por ejemplo. Es posible que también tu nombre tenga un lugar allí. Venus es un planeta entero con nombres de mujeres. Esto podría ser una buena noticia. Pero el dilema astronómico ante el que nos encontramos es que ahora todos los nombres están en uso, y no pueden repetirse. ¿Cómo se ha montado este jaleo?  

Cuando empezó a conocerse el cosmos, la mayoría de los nombres que se ponían a los objetos descubiertos eran masculinos. Para remediar este abismo sexista, en 1990, en plena carrera espacial, la Unión Astronómica Internacional (UAI) decidió que Venus sería terreno exclusivo para nosotras. Entonces prohibió oficialmente el uso de nombres propios masculinos para nominar las formaciones geológicas del planeta dedicado a la diosa romana de la belleza y el amor. Desde entonces sólo puede haber mujeres en Venus. Y hay muchas, muchísimas.

El lío comenzó cuando las misiones Venera y Magallanes rompieron el alborotado escudo de la atmósfera del planeta y obtuvieron excelentes imágenes del 97% de la superficie del planeta. Lo fotografiaron casi todo. Y así se creó una larga lista de accidentes necesitados de un nombre que fue, en todos los casos, femenino. Esto hizo que la lista de mujeres fuera inmensa. Tanto, que dio como resultado la paradoja que anunciaba en este post: Venus se llenó de mujeres, pero ya no puedan entrar en otros mundos.

No hay nada en las “reglas” para denominar los cráteres que se descubren en Mercurio que diga que deban emplearse nombres masculinos. Sin embargo, sí hay un principio de la UAI que impide la duplicación de nombres. Es decir, si ya usamos Greta Garbo, o Magdalena para nombrar un cráter en Venus, no podremos usarlo para otro lugar del cosmos. Por eso la UAI eliminó los nombres de mujer de la ya exigua lista para los accidentes de Mercurio, la Luna y Marte. Y bien, se vetó la entrada de hombres al planeta del amor, pero, de rebote, los femeninos se encontraron con una frontera planetaria.

Hoy, el ritmo al que se descubren nuevos accidentes en todos los cuerpos del sistema solar es enorme. Y quizá ha llegado el momento de flexibilizar el veto de usar nombres repetidos. Pero, para rizar el rizo, si la UAI toma esta decisión… pero, de momento, estamos atrapadas en Venus.